Guerra y pan. Por Jorge Rozemblum

Guerra y pan. Por Jorge Rozemblum
Guerra y pan. Por Jorge Rozemblum

Quizás piensen que el título es una errata y que en realidad queríamos
referirnos, por ejemplo, al famoso libro de Tolstoi, “Guerra y paz”: palabras
cuyo significado son opuestas la una a la otra. Pero puede que guerra y “pan”
sean también antónimos, ya que la primera suele imponerse como salida
desesperada a la falta de lo segundo, entendiendo pan como sinónimo general
de alimento. Llamativamente, sin embargo (como suele suceder tantas veces
con el idioma original de los judíos), en hebreo ambos términos comparten las
mismas letras raíces: Lamed – Jet – Mem, de las que derivan LeJeM (pan) y
miLJaMá (guerra). Sorprendentemente, dicho idioma otorga a la misma
conjunción de símbolos lingüísticos el significado de soldadura (haLJaMá), lo
que no deja de ser una coincidencia muy llamativa con el español, porque nos
refiere a “lo soldado” en lugar de “al soldado”, en el sentido de protagonista de
los enfrentamientos bélicos.
Y, ya que estamos, convendría aclarar que el nombre hebreo de Belén, Beit
Lejem, nada tiene que ver con el pan, la guerra o la unión metálica, aunque
suene y se escriba con las mismas letras, y sí con el nombre de Lahmu, un
dios venerado antiguamente por las tribus cananeas, primitivos pobladores de
la zona. Por cierto, en árabe LaJM significa “carne” ya que, según los expertos,
la palabra nació para describir la carne de caza, que con el fin del nomadismo y
la imposición de las sociedades agrícolas fue asimilado al pan como alimento
principal.
Las mismas letras que forman esta raíz en hebreo pueden combinarse de otras
cinco maneras, con significados que permiten agruparlas en cierto modo en
tres parejas. Por ejemplo, la combinación Mem – Jet – Lamed está asociada
con el perdón (MeJiLá), mientras que Jet – Mem – Lamed lo está con la
compasión (JeMeL). El siguiente binomio está formado por Jet – Lamed –
Mem, el ensoñamiento (JaLoM), con un vínculo menos evidente con la raíz
binaria Mem – Jet precedida del artículo Lamed, que se convierte en “para el
cerebro” (LaMoaJ). Por último, la raíz de pan y guerra aparece vinculada a la
de Mem – Lamed – Jet, la sal (MeLaJ), lo que nos retrotrae a la expresión
“negar el pan y la sal” que significa negarse a dar o reconocer algo que en
justicia le corresponde a alguien: una situación que se me antoja muy
pertinente para hablar del estado de los judíos donde el hebreo ha renacido
como lengua de comunicación (no sólo litúrgica, como el latín); un país que ha
logrado vivir y crecer a la sombra de interminables amenazas bélicas y
terroristas.
Estas coincidencias no son anecdóticas. Durante tres milenios un pueblo
desarrolló su espiritualidad en esa lengua, que hoy día hablan millones de
niños. Palabras bajo cuya piel laten significados entrelazados.
Shabat shalom
Jorge Rozemblum
Director de Radio Sefarad
www.radiosefarad.com

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