¿Tu hijo sufre bullying? Por Víctor Garelik

¿Tu hijo sufre bullying? Por Víctor Garelik
¿Tu hijo sufre bullying? Por Víctor Garelik

En el Día Internacional de de lucha contra el bullying, recordemos que constituye un fenómeno de asedio a la igualdad y a la integridad de las personas, al igual que su par el “mobbing”.

La discriminación y la exclusión son sus materiales necesarios para que se activen con éxito en la convivencia.

La DAIA trabaja en marcos educativos, laborales y de otra índole, con programas de sensibilización para aportar herramientas de detección y de prevención de situaciones muchas veces naturalizadas y negadas.

Más específicamente en el caso del “mobbing”, similar al acoso escolar, las estrategias que utilizan los acosadores son sutiles, porque la intención es no dejar rastro o huella del acto violento. Lo que se pretende es hacer pasar al acosado por incompetente, improductivo, problemático, raro o que se busca los problemas. De este modo, será muy difícil demostrar la agresión.

A tales efectos, una táctica muy común es la provocación continuada a través de la cual se intenta que la víctima, debido precisamente a la tensión o estrés a la que vive sometida, explote  y, contra sí misma, termine otorgando el pretexto para el castigo o la expulsión, para que se justifique su exclusión de la vida grupal y así el acosador pueda desentenderse del daño que provocó.

Es muy importante frente a esta problemática poder reconocer sus rasgos típicos para poder intervenir adecuadamente. Algunas de sus características más salientes son la desvalorización personal de la víctima, la creencia de estar en falta, de no encajar, su deterioro en las capacidades de atención y de rendimiento escolar, somatizaciones físicas y ausencias. Alertas claras para docentes y para líderes de equipos de trabajo.

Es importante tener en cuenta que muchas veces las personas que sufren estas situaciones, pertenecen a grupos vulnerables que están más expuestos a la descalificación y al menoscabo de sus derechos. Suelen ser el blanco de burlas y de comentarios descalificadores.

Para destrabar estos circuitos de violencia que siempre implican paralización será crucial generar espacios de visualización de la problemática, devolviéndole a la víctima su dignidad y la posibilidad de recuperar su voz.

Asimismo, las organizaciones debieran contar con pautas de prevención en la dinámica de la convivencia de quienes las integran para evitar la instalación de estereotipos y prejuicios.

Sabemos que las sociedades que excluyen, señalan y discriminan a sus semejantes tienen una baja calidad democrática. Sabemos también que muchas tragedias de la historia comenzaron con la indiferencia y la desvalorización del derecho a la igualdad.

Ponerse en el lugar del otro y advertir el sufrimiento ajeno se constituye así en un ejercicio necesario y esencial para la convivencia pacífica.

Autor: Lic. Víctor Garelik Director ejecutivo de DAIA

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