
En el relato fundacional de la humanidad, tras el primer acto de desobediencia, D-os llama al ser humano con una pregunta que no busca información, sino conciencia: “¿Dónde estás?” (Ayeka, Génesis 3:9). Es el primer diálogo entre el Creador y su criatura caída. No se trata de una ubicación física, sino de una interpelación moral, espiritual y existencial. Es la pregunta que atraviesa los siglos, que se repite en momentos de crisis, de ocultamiento, de evasión.
Hoy, esa misma pregunta resuena desde el corazón del pueblo de Israel hacia el mundo. En medio de acusaciones infundadas, de guerras que no hemos comenzado, de odios que no hemos sembrado, preguntamos: ¿Dónde estás, humanidad? ¿Dónde está tu conciencia, tu ética, tu memoria?
El eco de Ayeka en la historia judía
A lo largo de los siglos, el pueblo judío ha sido blanco de calumnias, persecuciones y distorsiones. Desde los libelos medievales hasta las modernas campañas de desinformación, se nos ha acusado de lo que no hemos hecho, se nos ha culpado por conflictos que no hemos iniciado, se nos ha señalado como instigadores de odios que no fomentamos.
Y sin embargo, seguimos preguntando:
¿Dónde estás, mundo, cuando se tergiversa la historia?
¿Dónde estás, cuando se justifica el terrorismo y se condena la legítima defensa?
¿Dónde estás, cuando se banaliza el sufrimiento judío y se niega nuestro derecho a existir en paz?
La pregunta que revela al acusador
La fuerza de Ayeka no está en la respuesta, sino en la incomodidad que genera. Es la pregunta que desnuda al que acusa sin fundamento, al que calla ante la injusticia, al que se esconde detrás de narrativas manipuladas. Es la pregunta que revela al que ha perdido el rumbo ético, al que ha dejado de mirar al otro como imagen de D-os.
Cuando el pueblo de Israel pregunta Ayeka, no lo hace desde la arrogancia, sino desde la herida. Desde la memoria de los pogromos, de la Shoá, de los atentados, de los misiles, de los cuchillos, de las mentiras. Lo hace desde la esperanza de que aún haya oídos que escuchen, corazones que despierten, voces que se levanten.
Ayeka como llamado a la responsabilidad
La pregunta ¿Dónde estás? también nos interpela a nosotros. ¿Dónde estamos como pueblo cuando el mundo nos acusa? ¿Dónde estamos como individuos cuando vemos injusticia? ¿Dónde estamos como comunidad cuando se nos desafía a responder con dignidad, con firmeza, con luz?
Responder a Ayeka no es solo defendernos. Es reafirmar quiénes somos: un pueblo que ama la vida, que cultiva la paz, que educa para la justicia, que construye en medio del dolor. Es recordar que nuestra historia no comienza con el exilio ni termina con la persecución. Comienza con una promesa y continúa con una misión: ser luz para las naciones.
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El nuevo rostro del odio: entre flotillas, mártires y farsas humanitarias. Por Rab Rubén Najmanovich
Hoy, más que nunca, el mundo necesita escuchar esta pregunta. Y nosotros, como Israel eterno, debemos seguir formulándola. Porque en cada generación, cuando la verdad se oculta, cuando la ética se desvía, cuando el odio se disfraza de justicia, la voz del Creador vuelve a resonar: “¿Dónde estás?”
Y nosotros respondemos:Aquí estamos. Con fe, con memoria, con esperanza. Con la dignidad de quienes no se esconden, y con la fuerza de quienes han aprendido a transformar el dolor en bendición.
Shaná Tová Tikatevú Vetejatemú
Por Rabino M.Ed. Rubén Najmanovich.
Víspera Rosh Hashaná 5786 / Septiembre de 2025

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