Ha Baita. De regreso a casa. Por Vicky Ludmer

Por Vicky Ludmer
Por Vicky Ludmer

Emociones encontradas….

Dos años de angustia, tristeza, miedo, furia, esperanza.

Dos años lejos y cerca al mismo tiempo.

Es temprano en la madrugada en Buenos Aires. Estoy pegada a la computadora esperando el regreso de los secuestrados. Conectada con cada uno de ellos, aunque no los conozco.

Con mi ramo de flores amarillas.

Esperando el momento de poder cortar y sacarme la pulsera amarilla que dice “Bring them home” que hace dos años me acompaña en la muñeca.

Emociones encontradas y simultaneas, como dijo el sábado Rachel Goldberg Polin en la Plaza de los Secuestrados, quizás al terminar este articulo sea de los Liberados.

Alegría por los que vuelven vivos. Compasión y empatía por saber el estado en el que vuelven, deseándoles refua shlema, una pronta y completa sanación, del cuerpo y especialmente del alma.

Desolación por los que vuelven sin vida, asesinados brutalmente en una guerra inexplicable e imperdonable.

Temor por lo que pueda traer aparejado este intercambio. El precio que Israel paga es altísimo. Una vez mas se liberan terroristas que vociferan a quien quiera escucharlos, que quieren otra vuelta de la misma brutalidad. ¿Porque no habrían de hacerlo si en esta ronda fueron premiados con tiempo y reconocimiento mundial?

Días pasados comenzó a circular la publicación de las siniestras, crueles instrucciones del artífice de la masacre del 7 de octubre, Yahya Sinwar (que recordemos también fue liberado en un intercambio anterior) que no dejan lugar a dudas de cuál era el objetivo. La orden era destrozar, torturar y asesinar a cuantos posible y transmitirlo en vivo.

El mundo occidental y los auto denominados grupos Pro-Palestina eligieron su propia narrativa y descreer de lo que el líder de Hamas quería que creyeran. ¡Todo un incomprendido!

Quiero aclarar, como parece que hoy día es necesario hacer, que la identidad de los grupos ProPalestina con Hamas surge de sus propios dichos y acciones. No soy yo quien así los define, sino ellos mismos, que por un lado pretenden marcar una diferencia entre los Palestinos y Hamas, pero por otro hace dos años enarbolan la bandera de Palestina defendiendo las ideas de Hamas. También pretendieron hacernos creer que Antisionismo no es Antisemitismo. ¡¡Pobre gente, que confusión que tienen!!

Enojo y frustración por el enclave diplomático de “Señores” que están decidiendo como debe seguir adelante la paz y la seguridad de la única Dama del Medio Oriente, sin su participación por supuesto. ¿Cómo se me ocurre que Israel debería ser parte de las conversaciones acerca del nuevo entramado político de la zona?

La injusticia y la hipocresía siguen siendo la moneda corriente.

No nos engañemos.

Terminar la guerra no es lo mismo que obtener la paz. Y mientras Israel no esté en la mesa que pretenda resolver la dinámica de las relaciones en la zona, y si lo estén los representantes del grupo terrorista que abrió la puerta de este infierno o sus socios, no pareciera haber un camino tan honesto para lograr la tan ansiada paz.

Emociones pesadas y dolorosas por todo lo sucedido en estos dos años.

Y al final del día… o al comienzo del mismo, la luz de la esperanza y nuestra eterna resiliencia.

Hace dos años, terminando la festividad de Sucot, la que se designa como la Fiesta de Nuestra Alegría, Zman Simjatenu, ocurrió la peor masacre sufrida por el Pueblo Judío desde el Holocausto y se abría la puerta del Infierno.

Hoy, entrando en los últimos días de Sucot esperamos cerrar esa puerta para siempre.

Volviendo a los textos que siempre me recuerdan el privilegio, la responsabilidad y la bendición de ser parte de este pueblo milenario el profeta Nehemias nos anunciaba que “Toda la congregación de los que habían regresado del cautiverio hicieron Sucot y habitaron en ellas.”

La madrugada avanza y se va convirtiendo en mañana, mientras miro en simultaneo varias pantallas en vivo desde Israel, así como los posteos de judíos alrededor de todo el mundo, cada uno en sus husos horarios, todos siendo uno y no dejo de pensar que esta Festividad de la Alegría nos enseña mediante su simbología que TODOS somos parte indispensable de este entramado.

Desde los mas ortodoxos a los mas laicos, TODOS somos un solo Pueblo.

TODOS debemos celebrar el regreso de nuestros hermanos.

Y TODOS somos necesarios para sanar los dolores, reconstruirnos y seguir siendo luz.

Hoy mas que nunca AM ISRAEL JAI.

Vicky Ludmer

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