
Mariano Dabul y su familia decidieron hacer Aliá en agosto del 2023, dos meses antes que la Organización Terrorista Hamás invadiera Israel.
La familia Dabul conoció el proyecto Israela, que los sedujo y ayudó a dar este paso. Aseguran estar más que agradecidos, ya que Israela los acompañó desde el primer momento y hoy continúa haciéndolo.
Cuando estaban en pleno proceso de adaptación, estalló la guerra y los planes comenzaron a ponerse en duda, ya que tenían una fuerte presión de sus familiares de Argentina para que regresen. Dos años afirman estár más que felices por la decisión tomada.
Mariano Dabul dialogó con Vis á Vis y explicó todo el proceso de aliá y contó cómo se encuentra hoy su familia.
¿Cómo se conforma tu familia?
Mi mujer Lara (40), mi hija Naomi (11), Alexander (6) y yo (42).
¿Qué hacían en Argentina?
En mi caso, trabajaba entre diseño industrial y ventas textiles de moda. Mi mujer es actriz de comedia musical, pero trabajaba con su familia en una Droguería propia.
Éramos muy activos de la comunidad Jabad Wolfsohn en Belgrano/Nuñez.
¿Cuándo hicieron Aliá?
El 10 Agosto 2023 a través de una Aliá familiar grupal que se llama Israela.
¿Luego de realizar todo el proceso formal con la Agencia judía se contactaron con Israela?
Nos contactamos primero con Israela. Recuerdo que abrí la carpeta telefónicamente y luego no avancé hasta que conocí el proyecto Israela a través de un amigo que me mandó un flyer porque los directores habían venido de Israel a dar unas charlas informativas.
¿Qué les brindó?
De todo Bh. Me voy a quedar corto o algo se me va olvidar pero voy a intentar de resumirlo.
Desde un primer momento nos dio la oportunidad de subirnos a un proyecto. No creo que hubiéramos hecho Aliá de otra manera. Nos dieron información valiosa, un marco de contención y conexión con Eretz Israel.
Había un plan bien armado de varios meses hasta hacer Aliá. Luego de anotarnos con ellos empezamos el countdown y tuvimos una serie de encuentros virtuales con las demás familias de Latinoamérica que integran el grupo. Luego reuniones presenciales con los directores.
Nos dieron opciones de lugares en Israel para ir a vivir todos juntos. Lugares donde haya kehila establecida y familias adoptivas israelíes que quieran acompañarnos y posibilidad de trabajo.
Unos meses antes de viajar, nos sorprendieron con la posibilidad de hacer un viaje previo de reconocimiento a esos 3 lugares a elegir y visitar colegios, conocer a la gente de la kehilá y sus rabinos, la ciudad misma y, en el medio, viaje turísticos a lugares emblemáticos del pueblo judio con guías en español.
El viaje empezó a formar un vínculo emocional con la tierra, con las demás familias y con los directores. Ya se había formado una nueva familia.
Luego de visitar los lugares y analizar todo, votamos y se decidió por Haifa.
Para los últimos meses, Israela nos acompañó con los últimos detalles y nos ayudaron a alquilar los departamentos desde antes de haber llegado. Además, nos pusieron en contacto con las familias israelíes para empezar a vincularnos. Luego nos recibieron decenas de jóvenes en el aeropuerto cantando y bailando como si fuéramos héroes.
Los primeros días nos acompañaron a hacer los trámites iniciales de ciudadanía y nos instalaron una pareja directora del grupo a vivir con nosotros. Hasta el día de hoy vive con nosotros ya que vino un segundo grupo a Haifa a complementarnos.
A los chicos del grupo (jardín y primario) entre el colegio e Israela les armaron un taller por las tardes 3 veces por semana donde se juntaban a almorzar, hacer la tarea, a descomprimir emociones con su maestra de habla hispana y a hacer juegos con lo aprendido. Fue el leitmotiv para que mi hija quiera ir al colegio. Lo consideramos súper importante.
También nos organizan viajes subvencionados de turismo y nos dan soporte con todo lo que necesitamos: buscar trabajo, cerrar contratos, trámites de servicios, ir a comprar cosas en auto, reuniones de networking, y un montón de cosas más.

¿Qué los decidió a hacer Aliá?
Una serie de varias cosas. Se nos despertó el sueño de venir a Israel luego de viajar por turismo hace 3 años saliendo de la pandemia por el COVID. Estuvimos acá y nos sorprendió para bien. Todo se veía bárbaro. Pero como en cualquier vacación, todo lo ves con buena cara.
Personalmente, con un poco de hartazgo con Argentina abrí la carpeta de Aliá sin compromiso.
La deje ahí en stand by. Luego de muchas charlas con mi mujer, que no llegaban a soluciones claras, no veíamos el futuro que le deseábamos a nuestros hijos. Entonces pusimos como prioridad su futuro. Que salgan a la calle libres y se empapen de una buena sociedad y que les esté lo más garantizado posible una vida judía. En verdad proyectábamos un escenario futuro donde nuestros hijos dejaban la Argentina y nosotros nos quedabamos fuera de sus vidas, entonces decidimos tomar acción y subirnos a esa proyección para poder ser parte de su futuro.
Luego de conocer a Israela en la reunión informativa, empezamos a decidirnos. Pero solo después de hablar con nuestro Rabino y sorprendernos con recibir su apoyo y aconsejarnos que Israel era el mejor futuro para nosotros, es que el proyecto tomó seriedad.
Llegaron pocos meses antes de la invasión de Hamás, ¿que pasó ahí con ustedes?
A casi 2 meses de haber llegado, luego de estar de paseo e ir conociendo Haifa y otros lugares, estábamos extasiados con nuestra Aliá. Era un sueño hermoso, fácil y mejor de lo que habíamos imaginado.
Lamentablemente la noticia nos sacudió. El miedo más profundo empezó a cobrar vida. Incertidumbre. Todo Israel estaba en shock. Nadie sabía nada ni cómo proceder. Los hombres de la ciudad desaparecieron, todos en la reserva militar.
Solo mujeres en sus departamentos. No había colegio, no empezaba el Ulpan de hebreo. Si bien se vio un costado impresionante de Am Israel, donde todo era ayudar al prójimo, preparar comidas para las mujeres que estaban en las casas solas con sus hijos, y preparar muchas cajas de comida y cosas para los soldados. Nuestro director del barrio se tuvo que ir a la reserva y los directores del proyecto estaban en alrededores de Gaza batallando contra los terroristas. Cada noche nos íbamos a dormir y escuchábamos incontables aviones de guerra pasar por nuestras cabezas.
Muchos israelíes empezaron a armarse y nos llegó la recomendación de hacer lo mismo. Para nosotros fue mucho en ese momento. Había vuelos de repatriados a Argentina y lista de espera. Obviamente nuestra familia en Argentina nos quería de vuelta allá. Se cerraba el espacio aéreo y nos empezábamos a imaginar árabes de Haifa que se volvieran contra la gente, ya que viven dentro de la ciudad.
Y eso nos descolocó. 3 familias del grupo tomamos la decisión apresurada y desesperada de viajar al exterior. Fue Chipre en nuestro caso, 1h de vuelo. Estuvimos 2 semanas ahí para pensar un poco sin tener la mente nublada. Luego de varios días, el país volvió a la normalidad, el colegio empezó de nuevo y también el ulpán de hebreo. Eso nos ayudó a tomar la decisión de volver a Israel nuevamente.

¿Dudaron o pensaron en regresar a Argentina?
Si. Lo que pensamos que nunca más podía pasar y menos en la tierra de Israel, pasó. La verdad es que fueron 2 semanas muy difíciles donde barajamos muchas opciones. No queríamos volver a Argentina. Era muy pronto para renunciar a los sueños, pero el dinero se iba y una decisión había que tomar. Hablamos telefónicamente con mucha gente para reflexionar y pensar juntos. Nos ayudó mucho hablar con los demás. Hasta llegamos a pensar en quedarnos en Chipre donde la comunidad de Jabad nos abría las puertas como refugio durante un año. Luego de varias charlas y ver que en Haifa todo estaba tranquilo decidimos darnos una nueva oportunidad. Los vuelos se reiniciaron y la gente volvía. La rutina también.
Contanos cómo siguió la vida de ustedes y cómo se fueron adaptando a este Israel en guerra por casi dos años.
Al volver a Haifa la rutina comenzó, Ulpan de hebreo a diario y el colegio de los chicos también. A los pocos días se vivía una normalidad y una sensación de unidad general de la sociedad, pocas veces vista. En el colectivo en el altoparlante se escuchaba a cada rato ביחד ננצח juntos venceremos, y hasta los huevos del supermercado venían impresos con esas leyendas.
Me llegó una oferta de trabajo en lo del padre de un amigo argentino que hizo Aliá hace mucho y eso me volvió a la vida.
Luego de 5 meses de no trabajar (2 antes de la Aliá y 3 desde ese momento) me sentí útil de nuevo. A las pocas semanas me llegó una oferta de trabajo en mi área de diseño y me repartí medio día en cada trabajo.
Mi mujer estaba contenta en el ulpan y se divertía y aprendía.. Luego del ulpan llegaba justo a buscar a mi hijo al jardín. Luego de terminar el ulpan, mi mujer vino a ayudarnos por las mañanas en el trabajo e íbamos juntos. Así estuvimos un año entero hasta que empezaron a atacarnos desde el Líbano en el norte. Gracias a dios, casi no hubo problemas con esos ataques y fueron repelidos casi en su totalidad. Nos fuimos acostumbrando.
¿Cuál es la situación actual de ustedes?
Ahora trabajo en una empresa de software que se encuentra en el Technion de Haifa a 8 minutos de mi casa. Mi mujer es acompañante terapéutica de un niño en la casa de una familia del barrio. Mi hija está terminando el primario y mi hijo en kita alef empezando.
Vivimos ahora con un segundo grupo que vino en el programa de Israela y somos 15 familias de Latinoamérica que nos vemos y festejamos seguido y nos juntamos todas las semanas y en shabat.
Tenemos nuestro círculo íntimo y también mucho contacto con distintas kehilot del barrio donde formamos parte.
¿A poco más de dos años de haber hecho Aliá, cuál es tu reflexión?
Una reflexión es que fue muy importante para nosotros haber venido con el grupo Israela. No creo que hubiese sido exitosa nuestra Aliá de otra manera. La contención, la ayuda en la integración de los chicos, la pertenencia al lugar y toda la ayuda recibida. El contacto y la amistad con las otras familias. Atravesar todos juntos el mismo desafío.
Por otro lado, creo que haber estado los últimos 10 años creciendo espiritualmente en la comunidad Wolfsohn también nos ayudó mucho a ver la realidad de otra manera. Mucha gente te pregunta en la calle por qué hiciste Aliá si este país es un lio, y las respuestas que le damos a esa gente es nuestra misión. Enseñarles y mostrarles a los israelíes el país maravilloso y sociedad increíble que tienen. Muchos de ellos miran hacia afuera y no se dan cuenta del milagro que se vive luego de más de 2000 años sin tener este país (como el Hatikva mismo lo dice).
Para cerrar les cuento que mi madre está haciendo Aliá en febrero y creo que es también el resultado de ver nuestra Aliá exitosa y ver a sus nietos florecer con libertad y un ambiente enriquecedor que nos brinda Eretz Israel.
