El campamento de verano del Movimiento Juvenil Hejalutz Lamerjav se llevó a cabo en Mar Azul entre el 4 y el 12 de enero, con la presencia de más de 350 participantes de 18 ciudades diferentes.
En un contexto mundial atravesado por el antisemitismo, el odio y la desinformación, más de 350 jóvenes de Hejalutz Lamerjav se reunieron en un campamento con un objetivo claro: educar y formarse a través de la educación no formal, fortaleciendo la identidad y el sentido de pertenencia.
El Majané estuvo a cargo de madrijim de entre 18 y 21 años, jóvenes que asumieron con enorme responsabilidad la tarea educativa. La meta principal fue trabajar sobre las distintas épocas de reconstrucción del pueblo judío, entendiendo la historia no solo como pasado, sino como una herramienta para pensar el presente y proyectar el futuro.
El enfoque elegido y propuesto por los mismos jóvenes, se basó en analizar las múltiples etapas posteriores a persecuciones, expulsiones y destierros, y en reflexionar sobre cómo, a pesar de las adversidades, el pueblo judío ha logrado reconstruirse una y otra vez, manteniendo su identidad, sus valores y su vínculo con el sionismo.
El campamento recibió el apoyo fundamental del Keren Kayemet Leisrael, con aportes de recursos y materiales educativos y el soporte para la realización de un día completo de actividades especiales denominado “Iom KKL”.
Por otra parte, se recibió la visita de Eli Cohen, representante para el Cono Sur de la Organización Sionista Mundial y La Agencía Judía para Israel, organizaciónes que apoyan en forma constante el trabajo del día a día de las Tnuot Noar.
De esta manera, jóvenes de 18 ciudades distintas de Argentina, de entre 9 y 21 años, pudieron vivir una experiencia judía y sionista profunda, compartida y significativa. Fueron nueve días de playa, carpas, convivencia, compañerismo y educación no formal, donde el aprendizaje se dio tanto en los espacios educativos como en la vida cotidiana del campamento.
Hoy, la tnuá Hejalutz Lamerjav ya se prepara para su próximo encuentro, con la certeza de estar cosechando los frutos de un año de trabajo sostenido y de un campamento que reafirma su lugar como el campamento de tnuá sionista y judía más grande de Argentina.
El lema del Majané fue, “Hejalutz Lamerjav, construyendo futuro”.




