La película “Nüremberg: El juicio del siglo” es una denuncia de lo que pasó en el Holocausto con los judíos.
Es un intento de analizar la mente de los criminales que idearon y llevaron a cabo esa matanza. Se conocía las biografías de los que estaban a cargo de la ideología, planificación, concentración y ejecución de la que se llamó la “solución final”, pero en este film, a los 22 condenados en el Juicio de Nüremberg se los juzgó por sus mentes y sus crímenes. En ese juicio hubo por primera vez representantes de los países aliados para
juzgarlos y condenarlos. Una vez encarcelados a los cabecillas nazis que se pudo capturar se recurrió a la psiquiatría para determinar si eran normales o alienados, pues a un demente no se lo pude juzgar como a una persona en sus cabales, para condenarlos por sus delitos hasta llegar al día del veredicto final.
El argumento es una trama psicológica para estudiar sus comportamientos como ejecutores de las órdenes de Hitler. Entre los 22 estaban los creadores de la planificación del sufrimiento ejercido a los prisioneros y su exterminio y los que obedecían convencidos de lo que hacían. En ningún momento ante las acusaciones de sus crímenes demostraron arrepentimiento y siguieron repitiendo su odio hacia los judíos con su pregonero ¡Heil Hitler! de juramento y fidelidad.
En el film el psiquiatra americano que es destinado a investigar y controlar a Helmut Göring, número dos de los poderosos cercanos a Hitler, debía entrar en relación con él en una relación de “tipo amistosa engañosa” para poder dar su resultado clínico como informe. El resultado de esta trama teje una cierta simpatía soslayada para descubrir cómo funciona el cerebro de un perverso, un hombre tiene esposa e hija mostrando su lado humano, el mismo que no tuvo jamás piedad y solo crueldad en sus decisiones y órdenes hacia sus prisioneros. Y es en esa escena donde surge la pregunta de cómo el hombre puede ser tan vulnerable y pasar a ser inhumano a la vez cometiendo las más deleznables actitudes. El fin de esta planificación era entrar en contacto con los capturados para ser juzgados, evitar que se suicidaran para que el mundo conociera lo que hicieron antes de ser condenados.
En el lugar reservado para los reos, en el recinto del Palacio de Justicia de Nüremberg que fue elegido reconstruido por los bombardeos para juzgarlos, algunos de ellos entran en crisis reflejada en sus rostros y otros lucen su soberbia. Aquella fue su exhibición pública pero en el resto de la película se los ve en calabozos no dejan de mostrar sus ideas discriminatorias y el orgullo por sus convicciones aunque en algunos los acosa el miedo ante sus destinos inciertos.
El rol del fiscal fue mostrar al rojo vivo la verdad de lo que fue el exterminio de judíos por el nazismo al hacer proyectar ante el tribunal y a los presentes en el recinto un documental sobre los campos de concentración bajo la mirada inmutable de los 22 jerarcas nazis y el espanto de los presentes. Así entre verdades irrefutables, diez hombres de carne y hueso orgullosos de haber sido verdugos al servicio de Hitler terminaron en la horca dejando como lección que los crímenes de lesa humanidad deben ser juzgados para que no se repitan y los demás con otras condenas.
El rol del psiquiatra contaminado por lo vivido, escuchado, observado, señalado, padecido en la misión que le tocó investigar termina dando un mensaje de no salvación ante todo lo impredecible que el hombre es capaz de hacer.
El juicio de Nüremberg fue un juicio a hombres sin juicio que con la ingesta de una cápsula de cianuro como lo hizo Göring evitó declarar y enfrentar el habido ser dueño de la vida y de la muerte de millones de judíos.

