SOMOS DUEÑOS DE LO QUE CALLAMOS Y PRISIONEROS DE LOS DECIMOS
Cuando Orson Wells el 30 de octubre de 1938 dirigió y narró La guerra de los mundos por la Radio CBS, como parte de un programa sobre una adaptación de la novela de H.G. Wells, lo contó como si hubieran sido boletines noticiosos en directo sobre una invasión marciana en Nueva Jersey. No todos entraron en pánico, muchos oyentes sintonizaron tarde creyeron que era real y hubo casos de histeria colectiva hasta que se aclaró que habían sido dramatizaciones.
Lo que demuestra la influencia de los medios sobre los oyentes
Cuando Golda Meir fue a la Unión Soviética como la primera embajadora de Israel el recibimiento que tuvo de la comunidad hebrea rusa a la diplomática del flamante Estado fue apoteósico: decenas de miles de judíos moscovitas se acercaron a Meyerson, en ocasión de su visita a la Sinagoga Coral de Moscú para asistir a los servicios de Rosh Hashaná y de Yom Kippur, llevándola en andas junto al libro de la Torá y vitoreando su nombre. La pasión popular no llegó a confundirla: «Si en aquellos días hubiesen enviado a Moscú un palo de escoba» —dijo— «diciendo que iba en representación de Israel, hubiese tenido el mismo recibimiento». En noviembre de 1948, en la recepción ofrecida en el Kremlin al cuerpo diplomático con motivo del 31 aniversario de la Revolución de Octubre, la esposa del ministro de exteriores Mólotov, Polina Zhemchúzhina, saludó a Golda Meir en idish. A los pocos meses Zhemchúzhina fue detenida y luego condenada a cinco años de trabajos forzados en el Gulag por el NKVD acusada de mantener «relaciones criminales con nacionalistas hebreos», y su marido fue destituido del cargo que ocupaba.
Lo que demuestra la influencia del poder sobre los pueblos para acallarlos
Los ejemplos son infinitos con respecto a la repercusión y la captación que tiene sobre la gente de lo que se dice desde el estado, gobierno, cargo y demás lugares autoridad por su repercusión. Antes se transmitía desde los escritos y los discursos ideas, críticas, órdenes y propuestas, luego con la aparición de la radio y la televisión entre imágenes y palabras se potenció la escucha y la visión del oyente quien con el celular terminó de sublimarse con la información al instante sobre y del mundo
El beneficio ha sido inmenso y por otro lado peligroso pues al recibir noticias el escucha se convirtió en un crítico independiente que elabora lo que escucha y ve de acuerdo a lo recibido en la educación y su cultura. Y capta lo que ve y pasa como si fuera un periodista independiente casero mezcla de opinólogo, admirador u odiador de gustos y broncas por los mamado en el hogar, en la calle y en el trabajo, un adherente a ciertas ideologías y un activista de la palabra a boca de jarro de todo lo que pasa. Con ese combo y mucho más los jóvenes que le gritaron ¡Hitler!, ¡Hitler! ¡Hitler! a un chico judío en Hebraica en un encuentro de futsal y Barracas Central descargaron su admiración por ese asesino de judíos en un club judío. Habrá sido la influencia de ver películas documentales y no haber entendido la dimensión de la maldad humana a su enésima potencia o fueron el reflejo de lo que escucharon en sus casas o se enamoraron de la perversidad como forma de vivir en una sociedad.
También las palabras de repudio de la vicepresidenta Victoria Villarruel a la diputada Sabrina Achmechet como argentina y judía por sus opiniones la señalizo con sus comentarios con un discurso más cerca de épocas de censura del pasado nefasto que la de un país democrático.
Lo que demuestra que no todos escuchan ni ven lo mismo…
Martha Wolff


Como siempre geniallll