El gigante textil Vicunha, de Brasil, apuesta a una empresa israelí para revolucionar el mercado con una nueva tecnología de teñido que reduce dramáticamente la contaminación: alcanzó un acuerdo con Sonovia para adquirir una participación del 20 por ciento de sus operaciones.
Según el acuerdo firmado por las compañías y presentado a la Bolsa de Tel Aviv, Vicunha invertirá 2,4 millones de shekels en efectivo en Sonovia (valorada en 12 millones tras la inversión), con el objetivo de impulsar la implementación de su tecnología ultrasónica en la industria del denim.
También apuntarán a completar su desarrollo para su comercialización, con la financiación de la firma brasileña. Desde la compañía israelí recordaron que Vicunha Textil, «dirigida por el empresario y coleccionista de arte judío Ricardo Steinbruch, opera modernas instalaciones de producción y logística en toda América Latina y emplea a aproximadamente 7.000 trabajadores».
Sonovia, que se hizo famosa durante la pandemia de coronavirus por sus sofisticados barbijos y otras medidas de seguridad, puso a punto un sistema para darle a los jeans su color clásico usando un tinte no tóxico que reduce el uso de agua hasta en un 85 por ciento.
Los procesos tradicionales de teñido de hilo índigo consumen mucha agua, requiriendo una media de 60.000 litros por proceso y dependen de productos como el hidrosulfito, que es un químico contaminante. En cambio, esta tecnología israelí no solamente reduce ampliamente el uso de agua en el proceso de teñido sino que también es 100 por ciento libre de hidrosulfito.
Apuesta por una pronta comercialización
El acuerdo, dijo el fundador de Sonovia, Shuki Hershkovitz, representa «un voto de confianza de un actor global líder» en la capacidad de la empresa para «convertir su tecnología en un producto comercial».
De hecho, añadió, esta inversión brasileña «marca un punto de inflexión» en el camino del sistema hacia su comercialización global. «Esperamos que esta iniciativa posicione a la compañía a la vanguardia de la innovación en la fabricación sostenible de denim y atraiga el interés de otros actores clave del sector», completó Hershkovitz.
Un estudio encargado por Sonovia asegura que su tecnología reduce las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el proceso tradicional de teñido de telas de jean en aproximadamente un 75 por ciento, el consumo de agua en un 85 y el consumo de energía en un 42 por ciento.
El mercado mundial de mezclilla, añadió el informe, se estima en más de 100.000 millones de dólares anuales, mientras que el mercado del tinte índigo está valorado en aproximadamente 1.500 millones. Vicunha, por su parte, posee alrededor del 8 por ciento del mercado de telas de mezclilla, estimado entre 20 y 30.000 millones de dólares.
La compañía brasileña produce decenas de millones de pares de vaqueros al año para importantes marcas de moda internacionales, desde Tommy Hilfiger a Zara, pasando por H&M, Calvin Klein, Diesel y otras. Ahora, Vicunha decidió adelantarse al futuro del sector, más limpio y menos contaminante.
Una revolución hecha de burbujas
Para colorear el material con el que se tejen los vaqueros, en general se lo pasa a través de una serie de rodillos que lo desenrollan en hilos largos que se sumergen dentro y fuera de tinas especiales, rellenas con mil litros de agua, productos químicos y tinte sintético.
Una polea saca los hilos del baño de tinte para que se sequen antes de sumergirlos en otra tina idéntica. Este proceso se lleva a cabo veinte veces, cada vez en un recipiente nuevo, antes de que los hilos recién coloreados pasen a la siguiente etapa de fabricación de mezclilla.
En contraste, en su apuesta contra la contaminación en la industria de los jeans, Sonovia utiliza ondas de ultrasonido que disminuyen repentinamente la presión del líquido en la tina. Eso crea pequeñas burbujas, conocidas como burbujas de cavitación, que se forman y colapsan rápidamente.
Ese proceso lleva a la generación de chorros de tinte extremadamente rápidos para cubrir el hilo. Y como se tiñe de manera más eficiente, los hilos solo necesitan sumergirse una vez, mucho menos que el estándar de la industria de veinte, según explican desde Sonovia.
Fuente: Israel Económico.

