El Shabat Mundial, que se celebró en cientos de ciudades alrededor del mundo, fue un éxito en Buenos Aires, donde miles de personas se acercaron a cada actividad que se realizó.
El viernes más de 5.000 mujeres, abuelas, madres e hijas, se juntaron en el Rosedal para amasar Jalá, mientras que otra decena de miles de personas se unieron para comenzar a vivir el shabat.
El objetivo del rabino Daniel Oppenheimer junto a Jacqueline Zeitouni, combinado al trabajo de la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, comandada por Claudio Avruj, fue, sin lugar a dudas, cumplido.
Anoche, el Planetario fue testigo de más de 10.000 personas que se acercaron para vivir esta actividad única. Presenciaron el Havdalá Concert, y cantaron todos juntos «Jerusalem de Oro», en uno de los momentos más emotivos de toda la jornada.
«La Ciudad reconoce y valora a la Comunidad Judía con estas demostraciones de su cultura», dijo Claudio Avruj.
Del mismo modo, Hernán Lombardi, quien estuvo presenciando el evento expresó: «Es una fiesta de la alegría y de la familia, y que además suceda en este mismo momento 250 ciudades del mundo le da un valor extraordinario, pero por sobre todas las cosas le da un valor importante porque volvés a la tradiciones más antiguas como es el hecho de amasar una jalá con tus propias manos».
Sin lugar a dudas, a pesar de los difíciles momentos que vive la comunidad judía argentina, este tipo de eventos en los cuales miles de personas pueden unirse y demostrar esa armonía y pluralidad, hacen no solo que los judíos del mundo entero se unan a festejar el shabat, sino también que las sociedades en su conjunto entiendan la necesidad del respeto, la comprensión y la convivencia en paz.





