Con la firma de su presidente, David Petliuk y su secretario, Gastón Kuperwajs, B’nai B’rith Argentina, Organización judía pionera en la Defensa de los Derechos Humanos expresa un solidario saludo a la comunidad y pueblo Armenio, ante un nuevo aniversario del genocidio perpetrado por Turquía en 1915, que costara la vida de alrededor de un millón y medio de hombres, mujeres y niños.
El plan de exterminio por parte del gobierno turco requiere una fuerte condena. Esa política de negacionismo continúa hasta hoy.
Cada aniversario es la ocasión elegida para que la memoria permanente nos lleve a repudiar el genocidio y evitar que se repita en cualquier lugar del planeta, siendo este un compromiso hacia el futuro de todos los pueblos que bregan por el bien común.
B´nai B´rith Argentina se solidariza y comparte junto al pueblo Armenio la misma expectativa de reparación.
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El 24 de abril de 1915 es la fecha simbólica del inicio del proceso genocida, cuando arrestaron y decapitaron a cientos de intelectuales y políticos armenios en Constantinopla. La agitación de la Primera Guerra Mundial encubrió el plan panturquista de crear un Estado homogéneo compuesto por turcos musulmanes. Los armenios y otras minorías, como asirios y griegos, no cabían en los planes de los ideólogos otomanos.
De este modo, prevaleció la luz verde para el exterminio del pueblo armenio, que arrastró la vida de un millón y medio de civiles. El procedimiento incluía el reclutamiento de la fuerza masculina en el Ejército turco. Es ahí donde los hombres fueron explotados para realizar trabajos forzados y luego, aniquilados. Las mujeres, niños y ancianos fueron sometidos a métodos de tortura brutales y deportados mediante las “caravanas de la muerte” hacia los desiertos de Siria y Mesopotamia. En este escenario extremo, abundaron las muertes por desnutrición, enfermedades y fusilamientos.
Años posteriores, el Imperio Otomano colapsó y depositó su legado en la nueva República de Turquía. Así, procedió el camino hacia el negacionismo del genocidio armenio. A través de un firme empeño por tergiversar la historia por parte de los sucesivos gobiernos turcos. En el presente, la Turquía liderada por Recep Tayyip Erdogan se esfuerza por cubrir su pasado mediante un lobby globalmente expandido, que reemplaza el término “genocidio” por el de “guerra”.

