«Hay algo de artista en el dictadory de estética en sus concepciones, es necesario entonces que moldee y trabaje su material humano y lo vuelva disponible para sus deseos» (Valery 1934)
Durante la época del nazismo aparece una imposición de identificación entre la actividad artística y la política. Hitler en particular se consideraba un» emperador del espíritu». La raza aria era para él superior por considerarla creadora de la cultura, de algún modo el líder nazi había logrado trasponer
a la esfera política su propia convicción de artista aseverando que »el arte es una misión sublime que obliga al fanatismo».
En 1933 se publica una sátira de Garvens (dibujante sátirico) titulada »El escultor de Alemania», donde se puede observar a un Hitler usando una bata de escultor sobre su uniforme militar destrozando a puñetazos la obra de un escultor judío que representaba una masa de hombres supuestamente presa de discordia para convertirla él mismo en en una figura espléndida de un coloso, el prototipo ario soñado por el tercer Reich. De momento que el era el amo y señor podía darle a la masa dignidad y lograr unir al pueblo que tanto había sufrido a partir de su derrota durante la primera gran guerra.
Sus palabras eran claras y coherentes con sus objetivos «debía formar a partir de la masa bruta, la imagen sólida y plena del pueblo».
Hitler no fue el único. Goering y Goebels tenían como objetivo extirpar de los museos alemanes todas las obras de los llamados »artistas degenerados», entre ellos, Emil Nolde, Franz Marc, y Oscar
Kokoschka.
El concepto »degenerado» tiene en realidad su origen en la calificación que le otorgara a ciertas tendencias de la pintura moderna el crítico de arte Max Nordeau en 1893.
En 1938 en un discurso en la Escuela de Arte de Konenberg Goering dijo lo siguiente: »El arte verdadero es aquel que el hombre simple del pueblo comprende y puede entender», si analizamos con detenimiento esta frase podemos pensar que para el ministro nazi la mayor parte del pueblo alemán eran tan retrasado que no podía entendender el arte moderno. El arte de la Edad Media (Tiziano, Rubens, Rafael, Rembrandt) era el considerado »verdadero» el resto debía ser extirpado.
El sueño de Hitler a partir de 1938 era crear el» Fuhrermuseum» (allí estaría toda la colección que había comenzado a formar desde 1920, ese museo sería el legado del Tercer Reich y se construiría en la ciudad austríaca de Linz , donde él había pasado su juventud concibiéndola como una »Florencia a orillas del Danubio».
El propósito de este artículo es acercarle al lector interesado un resumen de el pensamiento y actividad de mentes delirantes que en los años de la Shoá se consideraron dueños del destino de los hombres y por qué no del arte también.
Profesora en Ciencias Judaicas especializada en Historia.
Egresada de la Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto en Yad Vashem (Formador de Formadores en el estudio de la Shoá).
Técnica en Programación Neurolinguística
Docente del staff del Departamento de Cultura de AMIA.
Coordinadora de adultos mayores perteneciente a la Red de Tercera Edad de AMIA.
Docente del área de talleres Memoria, Literatura e Historia perteneciente a la Subsecretaría de Tercera Edad del Gobierno de la Ciudad.
* Bibliografía recomendada: »La estética nazi , un arte de la eternidad» (Eric Michaud)



