La comunidad judeoargentina, por intermedio de Sherit Hapleita – Asociación Israelita de sobrevivientes de la persecución nazi), Generaciones de la Shoá, AMIA, DAIA, Museo del Holocausto/Shoá de Buenos Aires y el Centro Simón Wiesenthal, celebró el 69ª aniversario de la derrota de la Alemania nazi con un singular y emotivo acto en el auditorio de la AMIA, que contó con la presencia de Dorit Shavit, embajadora del Estado de Israel y numerosos diplomáticos acreditados en la Argentina.
Después de cantarse el Himno Nacional de argentina y el Hatikva, se procedió al encendido de seis luminarias de Izkor (recordación) y efectuar un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, a los soldados de los ejércitos aliados y del Ejército Rojo, a los seis millones de judíos asesinados por los nazis y sus colaboradores.
José Moskovitz, presidente honorario de Sherit Hapleita y Vicepresidente de la Federación Mundial de Combatientes Judíos, Partisanos y Prisioneros de Campos, -presente en el acto – le solicitó a su hijo que diera lectura a unas palabras que escribiera especialmente para la oportunidad, donde afirmó “Hoy estamos aquí para dar las gracias a los ejércitos aliados, al Ejército Rojo y a los justos de la humanidad, quienes anónima y generosamente salvaron al mundo sacrificando sus vidas”.
Víctor Koronellí, embajador de Rusia, en representación de los países que vencieron al nazismo sostuvo “ La gran victoria abrió el camino para el libre desarrollo de las naciones europeas haciendo valer los valores democráticos, creando las condiciones para un intenso progreso en todas las áreas”.
Por su parte, el doctor Emilio Cárdenas, ex embajador de Argentina en las Naciones Unidas y actual presidente de la Asociación Internacional de Juristas y miembro del Comité Internacional Asesor del Alto Comisionado para los refugiados de la ONU, no sólo se refirió al motivo de la celebración sino también a los objetivos fundamentales que asumió las Naciones Unidas, señalando que desgraciadamente en ciertos países del mundo los mismo todavía se cumplen. Además se refirió explícitamente sobre el Estado de Israel al decir “De alguna manera Israel es la única nación del globo cuya existencia sigue estando en peligro, el proceso de paz en Medio oriente está empantanado. Su solución aún no parece contar con un clima ni una aptitud propicia para la paz pero fundamentalmente convulsionada y por ello el eco del infame negacionismo sigue escuchándose allí pese a todo, más allá de la historia, como si el horror de lo sucedido no tuviera una dimensión absoluta”.
La agrupación musical “Der Shpiler” amenizó el acto que fue conducido por Aida Ender, quien dio lectura a una Declaración de las instituciones organizadoras remarcando la obligación de mantener viva la memoria de lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial y al Shoá (Holocausto) planteando en su texto el siguiente interrogante “¿Cuántas vidas podrían haberse salvado, cuánto sufrimientos podría haberse evitado si el alto mando aliado hubiera ordenado bombardear las vías ferres que conducían a los campos de exterminio?”, a la vez que señala “En los ejércitos aliados combatieron un millón y medio de judíos y 200.000 de ellos murieron en acción. Aquellos que caían prisioneros eran ejecutados de inmediato se descubría su condición judía”.
El acto finalizó con la entonación del Himno de los Partisanos, y estaban presentes representantes de varias representaciones diplomáticas, entre ellas Alemania, Estados Unidos, Polonia, Holanda, Hungría y República Checa
También asistieron sobrevivientes de la Shoá, entre otros Lea Novera, Moisés Boprowicz, Aarón Balbariski, Helene Gutkovsky, Sara Rus, Diana Wang (presidente de Generaciones de la Shoá), Federico Wichter (presidente de Sherit Hapleita) y una importante candidad de directivos y dirigentes comunitarios, entre ellos Pablo Reisman, vicepresidente de la AMIA; Claudio Avruj, presidente del Museo del Holocausto/Shoá, acompañados por los directivos Guillermo Yanco, Manuel Kobriniek y Alberto Hammershlag; Mario Comisarenco, tesorero de la DAIA; Sergio Wider, representante del Centro Simón Wiesenthal.


