La comunidad judía de Australia rechazó la propuesta de Tony Abbott, Primer Ministro del país, quien sugirió disminuir las penas que castigan la incitación al odio y discriminación racial, buscando que la nueva Ley contra la Discriminación Racial no haga que sea ilegal «humillar, ofender o insultar» a un australiano debido a su raza o etnia.
Líderes judíos creen que la nueva legislación traería complicaciones en el litigio contra los antisemitas y negadores del Holocausto.
El Presidente del Consejo Ejecutivo de Judíos de Australia, Robert Goot, quien también es vicepresidente del Congreso Judío Mundial, dijo que el proyecto de ley era «profundamente defectuoso» y no tuvo en cuenta»protecciones claves» para los grupos étnicos del país.


