A 30 años del asesinato que marcó a Israel: Yitzhak Rabin Z’L y el país que no fue

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El asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin Z’L, a manos de un israelí de extrema derecha, estremeció al país y erosionó la idea -extendida en los 90- de que la paz era posible. Hoy, 30 años después de su muerte, el Gobierno de Israel está en manos de uno de sus mayores rivales en vida, Benjamín Netanyahu. Hoy en la Kneset con la presencia del presidente de Israel Isaac Herzog, se realizó un sentido homenaje, afirmó el medio Aurora

“Rabin fue militar durante casi la mitad de su vida adulta. Fue el séptimo Jefe del Estado Mayor de las FDI y dirigió el ejército durante la Guerra de los Seis Días. Rabin combatió el terrorismo con mano dura”, dijo el presidente de la Knéset, el diputado Amir Ohana, encargado de inaugurar la sesión.

Al pleno especial sí acudió el presidente de Israel, Isaac Herzog, junto a su esposa, miembros de la familia de Rabin y 44 embajadores de todo el mundo.

“Rabin emprendió un camino nuevo y desconocido: el camino de la paz. Y en este camino, un camino de espinas sembrado de minas, Rabin caminó con cautela. No con alegría. Tu sueño aún no se ha cumplido, Yitzhak. El mundo aún no se ha reconciliado; nosotros, aquí en el pleno de la Knéset que tan bien conoces, aún tenemos trabajo por hacer”, agregó Ohana.

Miles de personas acompañaron al cortejo fúnebre del coronel Asaf Hamami, luego de que su cuerpo fuera devuelto a Israel

“Somos personas que queremos vivir, sabemos en qué creemos y vamos a reconstruir y sanar el Estado de Israel. Este es, ante todo, el legado de Rabin. Este es el legado del sionismo práctico“, dijo el líder de la oposición israelí, Yair Lapid, durante su discurso en el pleno especial de la Knéset.

Y agregó: “Sin embargo, quiero advertirles para que no nos confundamos. Y este es el día y el lugar adecuados: el anhelo de unidad del pueblo no nos exime ni nos impide luchar contra el extremismo“.

«El asesinato horrorizó al Estado de Israel. Era algo que no creíamos que pudiera ocurrir aquí; pensamos que eso les sucede a otros, no a nosotros. La conmoción fue profunda», rememora en una entrevista con EFE Nurit Cohen, historiadora del Centro Rabin en Tel Aviv.

Cohen no cree que, como sugiere la leyenda popular, «todo Israel estuvo de luto», sino que hubo «quienes sintieron alivio e incluso alegría tras el asesinato» entre sectores de la población que décadas después han dejado de ser marginales.

«Debemos recordar (esto) para comprender las profundas implicaciones del asesinato. Recordarlo, reconocerlo y afrontarlo directamente», dice.

Rabin, a quien el afamado escritor israelí Amos Oz describió como un hombre falto de carisma, pero un dirigente capaz, un navegante preciso cuya personalidad simbolizaba «el espíritu de un nuevo Israel en busca de soluciones», nació en Jerusalén en 1922 y fue mudando de piel desde jefe del Estado Mayor durante la victoria en la Guerra de los Seis Días (1967) a embajador en EE.UU., pasando a ejercer dos mandatos como primer ministro.

Artífice de los Acuerdos de Oslo

Como líder estableció un curso firme, como recoge su biógrafo Itamar Rabinovich, en pos de la paz tanto con la vecina Jordania -a la que venció en el 67-, como posteriormente con Líbano y Siria. Y con los palestinos como arquitecto de los Acuerdos de Oslo, una de las iniciativas más admiradas y denostadas en la historia del país.

Firmados en 1993 y 1995, establecieron el marco general para la paz entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), liderada por Yasser Arafat, incluyendo la creación de la Autoridad Nacional Palestina y la autonomía limitada en partes de Gaza y Cisjordania.

El asesino, un ultranacionalista israelí llamado Yigal Amir, se opuso radicalmente a la iniciativa de paz de Rabin y particularmente a la firma de los Acuerdos de Oslo.

 

1 COMENTARIO

  1. Los acuerdos de Oslo son la ruina actual del estado de Israel. Se vendió al país por una paz que los vecinos de Israel «nunca» van a querer. Deben entender que sus vecinos islámicos sólo tendrán paz cuando vean desaparecer a los judíos y al estado de Israel. De todas formas, la vida es valiosa y lamento ese asesinato.
    No soy judía, pero estudio y estoy pendiente de la historia y sus implicaciones para Israel.
    Am Israel Jai ❤️

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