El pueblo y el Estado de Israel es un faro milenario de la humanidad, de la cultura y las religiones, de la espiritualidad y la trascendencia, de la innovación y la ciencia.Conocido como el centro del mundo de antaño y un puente entre Occidente y Oriente. Israel sigue volando con sus alas heridas, resiste y persiste. A dos años del 7 de octubre de 2023, Amnistía Internacional acusa a los terroristas de: “crímenes de guerra, violaciones graves al derecho humanitario y crímenes de lesa humanidad, incluyendo exterminio”. El atentado de Hamás y sus aliados en tierras israelíes dejó muertos y secuestrados sometidos a “atrocidades deliberadas”. El informe llega tarde, pero confirma el trato inhumano de los terroristas en Israel. ¿Qué hiciste esa noche del 6 de octubre? ¿Dónde estabas esa mañana del 7 de octubre?
Al sur de Israel, a pocas horas de Tel Aviv, comenzó una cacería. La noche y el amanecer fueron algo más que un contraste natural.El kibutz Nir Oz se encuentra a pocos kilómetros del límite con Gaza, una distancia no sólo geográfica. Durante julio de este año, el primer ministro de Israel, visitó la comunidad en medio de tensiones internas y externas. En Nir Oz hubo muertos, secuestrados y sobrevivientes. “Casi todas las viviendas quedaron destruidas por incendios y saqueos”. Más de 400 terroristas ingresaron a la comunidad con el doble objetivo de asesinar y secuestrar. La reacción oficial durante el ataque fue tardía tras un desajuste “sistémico”. En paralelo, la resistencia interna fueheroica. Los cohetes y los disparos traspasaron la frontera y afectaron al kibutz.Los invasores ingresaron en oleadas sangrientas a través de distintos medios de transporte. La estrategia terrorista consideró primordialmente: “la toma de rehenes”. El lugar fue devastado salvajemente. Los atacantes dañaron las puertas y ventanas, las casas y el entorno de los asentamientos. Fue una mañana distinta e inolvidable en la comunidad agrícola. Algunos sobrevivientes están regresando y conviven con los visitantes que experimentan “in situ” la tragedia.
El festival Nova en Reim,fue otro escenario de la tragedia y del terrorismo, otra cacería del odio. La música se detuvo y el entorno natural se convirtió en la única posibilidad de sobrevivir. Las huellas indelebles de los asistentes a la fiesta representan el miedo, la desesperación y los gritos de los inocentes. Hoy, el sitio es sinónimo de reflexión y de esperanza. Los árboles y sus hojas invitan a una pausa y al recuerdo de las verdaderas víctimas. Las fotografías, las decoraciones y las velas representan la esperanza. El ataque de Hamás y sus secuaces, no representa ni representará justicia, no es “causa noble” y la historia no los absolverá. El enseñamiento fue real y siniestro. El plan ejecutado confirmó el deseo de asesinar y secuestrar, además de grabar y mostrar al mundo, en vivo y en directo, la cacería. Más de trescientos asistentes fueron asesinados. Los cazadores dicen ser las víctimas de los poderosos y manipulan la información. La batalla mediática no se detiene. Nova es reflejo de lo bestial e irracional, un ataque relativizado por sectores de la decadente sociedad occidental.
Las visitas a los sectores afectados en Israel son diarias y necesarias. Ver un kibutz y estar en Nova, marca un antes y un después, en la defensa de los valores occidentales. El faro y muro de contención de las libertades persiste y enseña. Israel, fue y es un pueblo que hace florecer el desierto superando las adversidades y compartiendo con el mundo sus logros. Asume desafíos que otros abandonan. Comparte sus éxitos tecnológicos y apuesta por un mundo mejor para sus habitantes y detractores.El mensaje de Janucá sigue vigente: “la luz siempre vence a la oscuridad”.
Por Rodrigo Ojeda – Profesor de Historia.

