El ex secuestrado Guy Gilboa-Dalal compartió nuevos detalles del estremecedor abuso sexual que le infligieron los terroristas de Hamás.
Gilboa-Dalal pasó 739 días en cautiverio en Gaza y, cuando fue liberado, se supo que regresó a Israel múltiples infecciones, pérdida de audición en un oído, dolor de estómago y vómitos, así como problemas de piel y deficiencias vitamínicas.
Esta semana, el ex secuestrado dio a conocer detalles del abuso sexual que sufrió en los túneles.
La primera agresión ocurrió cuando su captor lo obligó a desvestirse para comprobar si tenía un tatuaje en la pierna, supuestamente para ver si era un espía.
En lugar de dejar que se pusiera la ropa, el terrorista le preguntó “si quería ver una película porno”, contó Gilboa-Dalal.
“Se me acercó por detrás y empezó a tocarme, besándome la nuca y poniendo una mano en mi pecho. Me quedé paralizado”, añadió.
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El siguiente ataque se produjo después de que le permitieran bañarse. Una vez más, su captor le impidió vestirse.
Lo obligó a tumbarse en un colchón y el terrorista de Hamás empezó a frotarle el pene contra el ano durante 15 o 20 minutos. “Me quedé paralizado otra vez. ¿Debería resistirme? No logré emitir ningún sonido”, expresó.
Antes de que liberaran al ex secuestrado Tal Shoham, Guy logró comunicarle lo sucedido.
No podían hablar en voz alta, así que Guy le escribió a Tal con una toallita húmeda en un plato de plástico.
Gilboa-Dalal es uno de los muchos secuestrados que testificaron sobre abusos sexuales en cautiverio, incluyendo a otros tres hombres: Rom Braslavski, Alon Ohel y Sasha Troufanov.
Vía Hen Mazzig

