Senador José Mayans: la memoria no es una metáfora. Por el Dr. Jorge Monastersky

Jose Mayans- banalizo-la-shoa
Jose Mayans- banalizo-la-shoa

En las últimas horas, José Mayans banalizó la Shoá, realizando una comparación sobre la reforma laboral que se está tratando en el Senado y los campos de concentración nazis.

En este sentido, el Dr. Jorge Monastersky realizó un extenso escrito en X: Senador José Mayans. La memoria no es una metáfora: responsabilidad política y límites éticos en el debate público.

Argentina no puede permitirse banalizar el Holocausto. No puede hacerlo por respeto a la historia universal, pero tampoco puede hacerlo por su propia historia. Nuestro país fue escenario de dos atentados terroristas que marcaron a fuego la vida institucional y social: el ataque a la Embajada de Israel en 1992 y el atentado a la AMIA en 1994. Ambos dejaron víctimas fatales y una herida que aún permanece abierta en la memoria colectiva.

En ese contexto, las recientes declaraciones del senador José Mayans, al comparar un proyecto legislativo con la frase que encabezaba la entrada de los campos de concentración nazis —“Arbeit macht frei”—, no pueden analizarse como un simple exceso retórico. No enriquecen el debate democrático; lo degradan.

Argentina ha suscripto los estándares de la International Holocaust Remembrance Alliance (IHRA), que incluyen el compromiso de evitar la trivialización o banalización del Holocausto. Ese compromiso no es meramente diplomático. Implica asumir que la memoria histórica exige prudencia, respeto y responsabilidad en el discurso público.

En los últimos años, nuestro país ha atravesado episodios preocupantes de discriminación y expresiones antisemitas. En ese clima, utilizar símbolos del genocidio nazi como herramienta argumentativa no es inocuo.

Este tipo de discursos contribuye a erosionar límites morales que la sociedad democrática debe preservar y, aun sin intención expresa, puede alimentar climas de hostilidad o relativización histórica.

No se trata de censurar ni de restringir la libertad de expresión parlamentaria. Se trata de entender que el ejercicio de esa libertad conlleva una responsabilidad proporcional a la investidura. La banca legislativa impone una obligación ética adicional: elevar el nivel del debate, no rebajarlo mediante comparaciones que hieren sensibilidades y desvían la discusión de fondo.

En un país que sufrió terrorismo internacional y que convive con la memoria de la AMIA y la Embajada de Israel, la clase política tiene un deber reforzado de prudencia. El Senado no solo legisla: también fija estándares simbólicos. Por eso corresponde una reflexión institucional clara frente a este tipo de expresiones.

La democracia se fortalece cuando sus representantes discuten con firmeza, pero con respeto por la historia y por las comunidades que han sufrido persecución. La memoria del Holocausto no puede convertirse en un recurso retórico disponible. Es una responsabilidad histórica que debe ser honrada.

Frente a lo ocurrido, cabe una pregunta inevitable: ¿no debería el Senado de la Nación analizar si corresponde algún tipo de advertencia o sanción institucional ante este tipo de manifestaciones, a fin de reafirmar el compromiso democrático con la memoria histórica y el respeto por las víctimas del terrorismo y del genocidio?

Dr. Jorge Monastersky

Abogado

Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales

Posgrado en Derecho Procesal Penal Profundizado

1 COMENTARIO

  1. Me parece que el Dr. Monastirsky se queda corto. Desde hace mucho tiempo se sabe que el senador Mayans es un rabioso antisemita, al igual que muchos senadores y diputados de su bloque «Unión por la ‘Patria’ «.

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