Esta noche celebraremos Pesaj en un momento de la historia en el que se repite el odio a los judíos. Viejo como el tiempo nunca se le ha perdonado la fidelidad a sus principios.
El eterno giro de ambiciones religiosas, políticas y económicas lo han condenado como chivo expiatorio por su monoteísmo inclaudicable. El mundo siguió andando y en los cambios conquistar y someter han sido el objetivo.
Los mismos odios con distintos nombres han gobernados a los hombres en la necesidad de imponer, castigar, condenar y señalar al que no se doblega. Y el pueblo judío estuviera donde estuviera siempre vivió entre la diáspora y su lugar de nacimiento como pueblo y nación. Perseguidos tuvieron libertad espiritual para desafiar la aceptación y el rechazo donde anidaron, allí donde los aceptaron, verbo miserable como al tolerancia, hasta el desprecio y el rechazo. El mecanismo heredado de que lo judíos tienen una doble identidad solo ha regido para los judíos porque para otros pueblos dispersos y añorantes de sus tierras fue legítimo.
Hoy celebraremos Pesaj hartos hasta la médula de vivir acosados como criminales por la deformación de los valores infiltrados a través de múltiples medios de que somos los culpables de las guerras, las muertes, los males que padece la humanidad igual que en la Inquisición y el Nazismo y el drama que conlleva los enfrentamientos militares.
Señores del mundo estamos cansados de vivir bajo un cielo de misiles, de discursos de ogros en los foros internacionales, de los pagos a los protestarios en las calles y en las universidades, de los derechos que se toman individuos para atacar a los judíos estén donde estén, de discriminar cualquier actividad religiosa o educativa, artística e intelectual. El musulmanismo extremo terrorista se ha dedicado a poner bombas en los ataques y en la imaginación de los que ven en los judíos el fantasma del enemigo que es el mismo musulmanismo. El 7 de octubre del 2023 fue la demostración de lo que su ambiciosa conquista delirante propone hacia un mundo retrógrado y esclavo y en donde las mujeres se plegaron sin defender su derecho a ser ellas mismas.
Los judíos estamos hartos de defendernos con todo y lo hacemos porque somos sobrevivientes de una droga que se llama antisemitismo que tiene dominada la mente de los que creen que somos los culpables del drama ajeno cuando los que lo padecen son los mismos que los condenan.
Somos lo que siempre propusimos la PAZ.
Paz palabra corta de tiempo inmemorial
Paz tiempo en el que se trabaja para la guerra
Paz tiempo de la humanidad en progreso
Paz tan deseada en la guerra
Paz que detenta volver al orden
Paz paloma picassiana presa en el papel
Paz de vuelo con mensaje que no llega
Paz es progreso y campos en flor
Paz que reina en los cielos sin misiles ni cohetes
Paz es un ramo de olivo en el pico de una paloma
Paz de la todos hablan y pocos la practican
Paz amuleto que cuelga en cuellos ahogados
Paz propuesta entre odios y dueños de la verdad
Paz cantada por coreutas bajo mudos aplausos
Paz que proponen dirigentes asesinos
Paz de sometimiento a la locura del dominio
Paz en los foros mentirosos internacionales
Paz que existe hasta estallar muros de contención
Paz engaño y disfraz de los terroristas
Paz anhelo de los que padecen
Paz lucha por la libertad
Paz lucha por la vida
Paz por el armisticio que deja secar la sangre derramada
Paz para caminar respirando aire puro
Paz para que la arena tape las armas en el desierto
Paz para gestar hijos y los hijos de los hijos en paz
Cómo firmar la paz con asesinos que solo creen en la muerte
PAZ para borrar a Israel del mapa que ellos idearon para vivir en paz
Somos los que siempre propusimos la Paz.
Martha Wolff

