Cuando el Presidente Trump ordenó intempestivamente al 1er. Ministro Bibi de Israel el imediato regreso de los aviones que se dirigían a Iran, en ese momento el Régimen Teocrático de los Ayatolas comprendió que, a pesar del poderío militar de Estados Unidos y de Israel, ellos podían resistir indefinidamente.
Geopoliticamente quedaba demostrado que Trump no quería iniciar una guerra total e Israel sola, sin USA, no podía.
Trump a su vez pensaba que eliminando a Jamenei y a algunos mandos de la Guardia Revolucionaria lograría la caída del Régimen y allí se acababa todo. Solo fue un nuevo fracaso táctico que se sumaba al anterior.
El cierre del Estrecho de Ormuz fue el golpe final de la Guardia Revolucionaria que mostró a un Trump perturbado que lo condujo a una brutal catarsis telefónica descargada contra su «amigo» Netanyahu.
Injusta pues ha demostrado que, a pesar de su poderío, su ser y saber están lejos de los conocimientos y erudición de su aliado.
Por su parte Israel sí puede seguir controlando la Franja de Gaza rodeando a Hamas hasta que se desarme y proseguir en Líbano con el despeje de Hezbolla del sur, acordando con el Presidente Aoun que su Ejército cumpla con el cese de fuego pactado.
Si por culpa de Hezbolla USA e Irán no pudieran acordar la libre navegación por el Golfo Pérsico y la desnuclearización el mundo sufrirá sus consecuencias económicas y comerciales correspondientes.
No solo los israelíes deben hacerse cargo de la indiferencia y la cobardía de las naciones, especialmente las europeas.
Ozirak en Irak y Orchard en Siria han demostrado que Jerusalem puede sin USA neutralizar cualquier proyecto nuclear que atente contra la seguridad de su población.
Cualquiera sea el gobierno que gane las próximas elecciones en Israel debería advertirle a Iran que un nuevo ataque con bombas de racimo supondría una inmediata respuesta a zonas que dejarían a Irán sin petróleo y sin electricidad.
Cuba hoy sería un buen enemplo!!!
Por Victor Zajdenberg.

