La fiscalía alemana inició una investigación por asesinato contra un antiguo guardia nazi, que prestó servicio prestó servicio en el campo de Stalag Senne.
Más de 80 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, las autoridades lo están investigando bajo la sospecha de ser cómplice de asesinato o de haber cometido el asesinato en sí.
Una unidad especializada en crímenes nazis, con sede en la ciudad industrial de Dortmund, al oeste del país, encabeza la búsqueda.
El hombre estuvo en el campo de concentración cerca de Stukenbrock entre 1941 y 1945.
Los investigadores sospechan que el personal del campo sabía que miles de prisioneros estaban muriendo de hambre, enfermedades y negligencia brutal.
El fiscal jefe Andreas Brendel confirmó que se iniciaron los procedimientos penales, pero no se reveló la identidad del sospechoso.
Este caso es uno de los últimos intentos que quedan por llevar ante la justicia a los sospechosos supervivientes de la era nazi.
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Stalag Senne fue uno de los mayores campos de concentración en suelo alemán durante la guerra.
Se estima que la mayoría de las víctimas fueron soviéticos.
La ideología nazi consideraba a los soviéticos racialmente inferiores y políticamente peligrosos, y los soldados judíos que servían en el Ejército Rojo se enfrentaban a una amenaza aún mayor, ya que eran perseguidos tanto por ser tropas soviéticas como por ser judíos.
Según el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos, las autoridades nazis identificaron y separaron deliberadamente a quienes consideraba prisioneros de guerra judíos soviéticos del resto de los prisioneros, y a muchos de ellos posteriormente se los transfirió a la custodia de las SS, donde los asesinaron.
Según el Centro de Documentación de Stalag Senne, se obligó inicialmente a los prisioneros a vivir en rudimentarias trincheras excavadas en el suelo y en una serie de miserables chozas improvisadas construidas simplemente con ramas y hojas.
En el campamento, la comida escaseaba muchísimo, la atención médica era prácticamente inexistente y las condiciones sanitarias eran pésimas. Las enfermedades se propagaran rápidamente.
Se enviaron posteriormente a muchos prisioneros como mano de obra esclava, incluso a centros industriales en la región alemana del Ruhr, con el fin de contribuir al esfuerzo bélico de la Alemania nazi.
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Se cree que el sospechoso formaba parte del cuerpo de guardia del campamento.
En aquella época, dichos guardias solían ser soldados veteranos de la Wehrmacht o hombres que, debido a sus heridas, ya no estaban en condiciones de combatir en primera línea.
Entre sus funciones oficiales en el campo de concentración se incluía la prevención de fugas de prisioneros, incluso mediante el uso de armas de fuego si fuera necesario.
La investigación de Dortmund comenzó después de que la Oficina Central Alemana para la Investigación de Crímenes Nacionalsocialistas, con sede en Ludwigsburg, remitiera las pruebas.
La fiscalía identificó inicialmente a dos posibles sospechosos relacionados con el complejo del campo de concentración de Senne. Uno de ellos falleció posteriormente.
Vía The JC

