Guerras, terremotos y fútbol. Por Víctor Zajdenberg

Guerras, terremotos y fútbol. Por Víctor Zajdenberg
Guerras, terremotos y fútbol. Por Víctor Zajdenberg

Estamos conviviendo con estos tres eventos simultáneos y a nadie en el mundo se le mueve el amperimetro por las consecuencias que resultan de algunos de ellos.

En las guerras (Ucrania, Medio Oriente, etc.) mueren decenas de miles de seres humanos, soldados y civiles, y quedan mutilados y heridos otros tantos mientras en los Estadios del Mundial y frente a las pantallas de los televisores millones de personas festejan o lloran por los resultados de simples partidos de Futbol.

A su vez la naturaleza castiga con terribles terremotos a habitantes de un país, Venezuela, que ya llevan sufriendo una vil Dictadura desde hace más de 20 años.

Pero debe recalcarse una gran diferencia entre el desastre de un sismo y una guerra. Los terremotos no dependen del hombre quien solo puede disminuir sus consecuencias con inteligencia antisismica. En cqmbio las guerras sí son producto de la estupidez humana, de las ambiciones de poder, del fanatismo ultra religioso, del dogmatismo de las ideologías y de la desinformación en las comunicaciones y redes sociales.

A todo ello debemos agregar a un personaje que acaba de defraudar la confianza de la gente de bien: J. D. Vance, Vice Presidente de los Estados Unidos, ha comenzado a efectuar declaraciones sin sustento alguno, sin pruebas ni hechos que corroboren sus dichos.

Ha manifestado la propagación de «influencias judías e israelíes en la toma de decisiones de USA» y ha acusado a la CIA y al Mossad de haber tenido turbias relaciones en el «Caso Epstein», mencionando al ex 1er. Ministro Ehud Barak como parte. Todo ello sin ninguna constancia que acredite sus dichos.

Resulta dificil desentrañar lo sucedido en la mente de Vance. Algunos analistas lo atribuyen a su fracaso en el «memorandum con Irán»; otros lo derivan a su envidia por el éxito del Secretario de Estado Marco Rubio en el tema «Venezuela-Maduro» y algunos recuerdan sus complejos orígenes familiares que se creía los había ya superado.

En relación al Régimen Teocrático chiíta de Irán ya no caben dudas que ni el apaciguamiento, la persuasión ni la disuasión serán suficientes para neutralizarlos.

El Presidente Donald Trump debería decidirse a instrumentar otras estrategias y tácticas de guerra si quiere lograr éxito en su anhelo de paz para el Medio Oriente!!!

Por Victor Zajdenberg.

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