La estrategia en la oposición de Abbas al reconocimiento de Israel como un Estado judío

Mientras que en 1993 Israel reconoció a la OLP como representante del pueblo palestino, Abu Mazen (seudónimo de Mahmoud Abbás) no reconoce a Israel como Estado judío. Este rechazo choca con la posición israelí, incluyendo como se define en la Declaración de Independencia de Israel. Muchos años después de la firma de los Acuerdos de Oslo, la posición palestina ha quedado clara para la opinión pública israelí y es dudoso si el acuerdo de Oslo habría sido firmado si los palestinos habrían declarado sus objeciones en ese entonces. Su posición tiene un profundo significado para las negociaciones sobre un acuerdo permanente, porque en efecto significa la defensa palestina de una solución de dos estados: un estado palestino independiente junto a Israel como un estado bi-nacional (judío-palestino) dentro de la Línea Verde, en contraste con una solución de dos estados para dos pueblos, tan defendido por Israel.

«No podemos reconocer a un Estado judío», dijo Abu Mazen en una entrevista con el diario egipcio Akhbar al-Yawm el 30 de noviembre, 2014: «Vamos a estar en contra de esta empresa, no por obstinación, sino porque contradice nuestros intereses. Los primeros en sufrir esta ley serán los 1,5 millones de árabes que [sic] ya no pertenecerían a Israel, debido a su religión… Hay otra razón … [Israel] no permitirá el retorno de los refugiados. Hay seis millones de refugiados que desean regresar, y por cierto, yo soy uno de ellos. Tenemos que encontrar soluciones creativas, porque no podemos cerrar la puerta a aquellos que desean regresar. Israel aspira a un Estado judío, e ISIS aspira a un estado islámico, y aquí estamos, suspendidos entre el extremismo judío y el extremismo islámico. Abu Bakr al-Baghdadi tendrá una excusa para establecer un estado islámico después de que se apruebe la ley del estado judío».
En la misma entrevista, Abu Mazen rechazó cualquier idea de intercambio territorial de ciudadanos árabes israelíes, dado que deben retener su ciudadanía israelí porque tienen derecho a vivir en sus hogares.
En una conversación privada con el equipo de apoyo palestino en las negociaciones encabezadas por Saeb Erekat en 2009, (el protocolo fue filtrado y publicado en The Guardian en enero de 2011) Abu Mazen fue consultado por uno de los presentes por si los palestinos en Jordania, el Líbano, y en otros lugares podrían obtener la ciudadanía en un futuro Estado palestino, y el respondió que no: «La respuesta, estratégicamente, es no. Usted debe quedarse donde está, proteger sus derechos [sic] y preservar su comunidad. Usted no necesita un pasaporte para demostrar que usted es un palestino. En 1948 los palestinos en Israel eran 138.000 y ahora son por encima de un millón. Esa tierra es su tierra natal. Usted debe permanecer allí y esto no resta en absoluto por el hecho de ser árabes y palestinos… Levantamos dos banderas. Igualdad y un estado independiente para sus hermanos en el territorio ocupado». No se hizo mención a la bandera israelí.
En esta conversación, Abu Mazen admitió que era ilógico exigir que Israel acepte a todos los refugiados, o incluso un millón de ellos «Que significaría el fin de Israel». Insistió, sin embargo, que cualquier palestino sería capaz de decidir si quiere regresar a Israel, o aceptar una compensación monetaria. El propio Abu Mazen había anunciado que iba a permanecer en el Estado palestino, y no quería volver a su ciudad natal de Safed, aunque su hijo (Yasser Abbás) y su nieto han declarado su intención de «volver a Safed, en Palestina.»
En la entrevista en noviembre 2014, con Akhbar al-Yawm, Abu Mazen propuso un arreglo provisional, que a su juicio incluye el fin de la ocupación y el establecimiento de un estado palestino (que se opone a un acuerdo provisional que no sea retirada a las fronteras de 1967). Dirigiéndose a Netanyahu retóricamente, dijo: «yo mendigo para pagar empleados de los sectores de salud y educación, mientras que el ocupante tiene todo. No puedo seguir así. Que tome toda esta potestad, y si no lo hace, vamos a hablar de la paz que el mundo ha aprobado – es decir, una frontera entre dos países y Jerusalén como su capital. Los otros detalles, como los refugiados, la seguridad, y más, pueden ser discutidos más adelante».
Abu Mazen se opone a la participación de los árabes israelíes en un levantamiento, y en 2009, él declaró: «No queremos que ustedes participen en ninguna intifada.» Esta posición coincide con la reacción a la violencia en la escena árabe-israelí en las últimas semanas. En octubre de 2015, Abu Mazen llamó a la moderación de las respuestas de los ciudadanos árabes de Israel, e hizo un llamamiento a los miembros de la Knéset de la Lista Conjunta, que estaban en contacto con él directamente, de no ir al Monte del Templo en este momento. Esta llamada difería de las llamadas a la lucha contra Israel, que fueron dirigidas a todos los palestinos. Por ejemplo, en noviembre de 2014, una conferencia de Fatah en Ramallah encabezada por Abu Mazen se titulaba «La Reunión Nacional de Shahids, los Shahids de Jerusalén, los Shahids de al-Aqsa.» En esta ocasión, Abu Mazen llamó a todos a sacrificarse por al-Aqsa, y señaló que la defensa de al-Aqsa es un derecho moral, nacional y religioso. En la declaración final, el Consejo elogió el heroico levantamiento del público en Jerusalén, advirtiendo contra un intento de profanar al-Aqsa, recomendó la asignación de fondos a las familias de los Shahids, y expresó su determinación de continuar la lucha. El 14 de octubre de 2015, Abu Mazen denunció que Israel estaba tomando medidas «para atacar la mezquita al-Aqsa – judaizarla y dividirla.» Israel niega rotundamente esta acusación.
Implicaciones Estratégicas
La posición de Abu Mazen refleja el principio fundamental palestino, evidente desde 1947, e incluso antes, que se opone a un estado judío en la Tierra de Israel con ajustes basados en la situación actual. Esta política puede considerarse como prueba de la finalidad de establecer un Estado palestino independiente sobre la base de las fronteras de 1967, en el que los judíos no va an residir, al lado de Israel como un estado bi-nacional-judío de Palestina, donde la minoría palestina aumentará y crecerá hasta ser más fuerte. En otras palabras, hay una aceptación de facto de Israel como un país con una mayoría judía durante un tiempo limitado. En el lado oriental del estado palestino está Jordania, que ha tenido una mayoría palestina durante muchos años. Los palestinos luego serían dominantes en varios niveles en ambas orillas del río Jordán.
Abu Mazen al parecer asigna a los árabes israelíes, especialmente en su futuro, un papel importante en el diseño de Israel como un estado bi-nacional, tanto en los aspectos demográficos y políticos. Él espera aumentar su proporción de la población israelí de varias maneras, con el denominador común de un movimiento de un solo sentido de los palestinos en Israel: el ejercicio del derecho de retorno a gran escala; una política palestina de aumentar el número de cédulas de identidad israelíes en poder de los palestinos, incluyendo no dar pasaportes palestinos a ciudadanos árabes israelíes que lo deseen; y la negativa a aceptar territorio dentro de la Línea Verde poblado por ciudadanos árabes de Israel como parte de los intercambios territoriales negociados.
La actual oposición de Abu Mazen a una lucha violenta por los palestinos israelíes probablemente es causada por el temor de que esa violencia vaya a conducir a una respuesta por parte de Israel que afectará su capacidad para promover los intereses palestinos en el sistema político israelí, y la oportunidad de ejercer el derecho al retorno. Desde su perspectiva, él ahora necesita poder político en Israel (a través de sus conexiones directas con los líderes árabes israelíes). El poder de los miembros árabes de la Knéset fue demostrado en septiembre de 1995, por ejemplo, cuando se inclinó la balanza de la Knéset a favor del acuerdo provisional entre Israel y los palestinos (con 61 votos a favor contra 59 en oposición – en otras palabras, sin una mayoría de los miembros judíos de la Knéset).
Abu Mazen se da cuenta de que la demanda por el derecho de retorno a gran escala es poco práctica. Al mismo tiempo, especialmente teniendo en cuenta su condición política inestable, un compromiso sobre esta posición es difícil. Ciertamente él debe darse cuenta de que esta posición retrasa la renovación y el progreso en las negociaciones sobre un acuerdo permanente, y por lo tanto la terminación de la ocupación y el establecimiento de un Estado palestino. Por consiguiente, ha propuesto una solución provisional, en el que se establecerá un Estado palestino sobre la base de las fronteras de 1967, con su capital en Jerusalén Oriental, y sin el reconocimiento palestino de un estado judío, y el aplazamiento de la discusión sobre otras disputas materiales. Él probablemente prefiere que un acuerdo provisional a lo largo de estas líneas se imponga a las partes por el sistema internacional.
Para Israel, su propuesta puede ser vista como un intento de obtener la mayor parte de los beneficios que los palestinos pueden obtener sin un acuerdo mutuo, sin el reconocimiento suficiente de Israel, y sin un fin al conflicto, dejando una abertura para demandas adicionales en el futuro. Algunos, sin embargo, es probable que consideren esta propuesta como una apertura para la discusión de una separación consensual, que es preferible a una retirada unilateral.
Fuente: INSS.

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