Publicaban historias sobre mí porque decía abiertamente que era homosexual», detalló Feili mientras enrollaba un cigarrillo. «Mi abogado me dijo que jamás diga la palabra ‘homosexual’, en caso de estar ante un tribunal. Equivale a una sentencia de muerte automática», agregó.
Huyó primero hacia Turquía, donde vivió un año y medio, hasta el último noviembre cuando recibió un permiso especial por parte del gobierno israelí asegurándole la entrada al estado judío. Nunca quise dejar Irán», admitió.
Debido a las características del gobierno que tomó el poder durante la revolución islámica de 1979, cuesta imaginar el tipo de vida que pueden llevar adelante aquellos ciudadanos con una orientación sexual diferente.
Feili describió un rasgo particular de la sociedad iraní. «Es igual que en Tel-Aviv, pero de forma clandestina. Antes de la revolución estaba permitido, había más libertad, pero luego todo cambió», remarcó.
Sin embargo negó haber formado parte de la escena gay local en Irán. «Nunca tuve contacto con la comunidad. Vivía en mi pieza», dijo Feili.
Destacó que «todos están al tanto. No hay lugares específicos, sino que se organizan fiestas privadas. A veces (el gobierno) entraba, arrestaba a la gente y luego los encarcelaba».
Advirtió que una cosa era la vida privada de las personas, y otra peor que consistía en hacer declaraciones públicas respecto a la homosexualidad de uno mismo.
Bajo un nuevo contexto signado por el levantamiento de las sanciones tras el acuerdo nuclear entre las potencias con Irán, casi 55 millones de ciudadanos persas eligieron este viernes 26 de febrero a 290 candidatos entre 6200 para el «Majilis» (el parlamento iraní) y 160 para la Asamblea de Expertos, cuerpo que definirá al remplazante del líder supremo Jamenei.
«No son realmente elecciones. Es todo un show orquestado por el Ayatola «, opinó Feili .
Se mostró pesimista respecto a la posibilidad de cambio ya que no identifica a ningún líder local que agrupe a aquellos opositores contra el régimen.
Mientras tanto, numerosas delegaciones de presidentes extranjeros y políticos de altos cargos continúan llegando a diario a Teherán. Traen consigo las chequeras en blanco en busca de nuevos negocios. «Es todo plata. Es como un nuevo mercado que aún nadie no tocó y eso es todo lo que les importa», reflexionó el artista.
«El objetivo del mundo no es la paz o la libertad. Es el dinero», sostuvo en alusión a los estados de Occidente que buscan pactar en términos económicos con el gobierno presidido por Hasan Rouhani.
Según Feili, «gobernarán todavía por un tiempo largo. No veo que termine pronto».
El escritor mencionó estar al tanto de los atentados que ocurrieron en suelo argentino, sobre todo el de 1994 contra la sede de la mutual judía donde 85 personas murieron y otras 300 resultaron heridas.
También dijo haber escuchado que fue Irán quien estuvo detrás de la bomba. «Es interesante como todo el mundo lo ignora y busca sólo el dinero», consideró.
El artista solicitó hace pocos días alargar su estadía aplicando para una visa de residencia con la intención de obtener el asilo político definitivo. «Amo a Israel», expresó.
Su última obra fue adaptada al teatro y traducida al hebreo. En las próximas semanas se podrá ver en Tel-Aviv.
Fuente: Infobae
Autor: Damian Pachter

