Rabino Ioni Shalom: «Mi deseo para Pésaj es que se terminen las divisiones»

PÉSAJ 5776– El Rabino Ioni Shalom de la Comunidad de Bami-Marc Chagall dialogó en exclusiva con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS acerca de cómo se puede aplicar la simbología de libertad que inspira la festividad de Pésaj en la actualidad. Además expresó cuál es el deseo para este Pésaj que comenzará este viernes y se extenderá por ocho días.

– ¿Cómo se puede aplicar hoy el simbolismo de Pésaj?

– La realidad es que existen distintos tipos de esclavitudes: físicas, sociales y espirituales. Cuando nosotros, en muchos casos creemos que somos libres no nos damos cuenta la cantidad de Faraones que tenemos. Caemos presos del trabajo, las obligaciones y de los compromisos, de los cuáles creemos que no podemos salir. Tenemos un gran faraón hoy que es el teléfono celular,del cuál somos absolutamente esclavos y pareciera que no podemos vivir sin él. Perdemos la libertad de mirarnos a los ojos y nos encarcelamos en una pantalla de tan solo dos dimensiones.

Por otro lado, lamentablemente nos encadenamos a uno de los peores males que un pueblo puede tener: la división. Por creer que todo lo sabemos y que somos la medida de todo, la soberbia termina alejando a que piensa o actúa diferente. Esta semana di una clase (shiur) acerca de las diferentes fuentes que hablan del «hijo malvado». Hay cuatro hijos en la Hagadá de Pésaj; uno sabio, uno simple, otro que no sabe preguntar y esta el famoso malvado. En las diferentes fuentes, nos explican los sabios cómo hay que contestarle a ese hijo malvado que se excluye, que dice: «Qué es esto de Pésaj para ustedes», lo destacado es que dijo «para ustedes» y no para él. Entonces, una de las fuentes señala que así como este hijo se excluye, vos tenes que dejarlo de lado. ¡Pero la versión que nos queda a nosotros no es esa!; lo que nos dice la Hagadá es que no hay que excluirlo por que piense u opine diferente, al contrario, cuando hay alguien que piensa o cuestione dentro de nuestro pueblo, si vos lo separas, vos te transformas en un malvado. La tradición judía nos enseña que lo más importante es que los cuatro hijos estén sentados en una misma mesa. Pero en algunos momentos, nosotros somos presos y esclavos de las divisiones que algunos quisieron hacer tanto en lo social como en lo religioso.

Hoy es una transgresión a lo divino que no podamos sentarnos en una mesa personas más o menos religiosas, conservadores, ortodoxos o reformistas, eso realmente es algo malo. En la mesa tenemos que estar todos. En ese sentido, es donde está la última dimensión: lo espiritual. Cuando creemos que todos nosotros tenemos que ser de una manera determinada por que viene preestablecido o por que así nos dijeron que tenía que ser. Pero la realidad es que nuestra almas, nuestras neshamots, tienden a más.  Nuestras almas necesitan ser liberadas, están apresadas por lo físico y lo corpóreo, pero en la medida que nosotros podamos liberarnos de esa soberbia podremos hacer que nuestras almas puedan crecer, y al mismo tiempo, generar un crecimiento a nuestras vidas. Que sean más significativas, espirituales, amorosas, y dejar de lado todo aquello que no es importante.

Confundimos las cosas importantes con lo trascendente. La idea de Pesaj es poder dejar de lado las cosas que inflan nuestros egos, que hinchan nuestras vidas y que son puro aire. Para concentrarnos en las cosas trascendentes, pero todos juntos, aceptando las diferencias en una misma mesa.

– ¿Cuál es tu deseo?

– Mi deseo para Pésaj es que se terminen las divisiones y que podamos sentarnos todos en una misma mesa. Que no nos dejemos guiar por política, por economía ni por intereses propios, sino que podamos guiarnos por la inspiración divina.

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