Resultado de la existencial necesidad en un territorio seco, el modelo israelí combina plantas desalinizadoras, revolucionarios métodos agrícolas y tecnologías que han convertido un país sin agua en uno que proporciona a otros. La lluvia es una bendición pero ya no una urgencia. «El objetivo de nuestra visita es mostrar nuevas tecnologías israelíes, que ya han sido probadas con éxito, a socios existentes o potenciales en España. La cooperación es buena pero se puede profundizar mucho más para el bien de las dos partes», comenta el jefe de la comitiva a Andalucía, Elad Frenkel, que también preside el congreso WATEC en Tel Aviv.
Su empresa Aqwise, dedicada al tratamiento biológico de aguas residuales, está presente en el sector público y privado español. «España también necesita riego inteligente y buen uso de las aguas residuales. Israel es el país que más recicla en el mundo con más del 80% y el segundo es España con alrededor del 20%», indica. «Debido al factor geopolítico, Israel es una especie de isla que siempre necesitó generar sus propios recursos», cuenta evocando plantas que no sólo recolectan agua del mar sino que la generan y sistemas como el riego por goteo desarrollado por Netafim. En esta empresa en el desierto del Negev, se suele decir: «Nuestra clave no es ser brillantes, sino querer sobrevivir».
La delegación israelí en España está formada por 15 personas y 10 empresas. Pero la relación acuífera es de ida y vuelta, ya que, por ejemplo, la empresa española Sacyr construyó en 2015 la última gran planta desaladora israelí en Ashdod.
No es la primera vez que el fundador y director general de Takadu, Amir Peleg, llega a España, donde colabora desde hace cuatro años. Su startup, presente en once países, ofrece un software que detecta y soluciona problemas en el sistema hídrico alertando sobre fugas y todo tipo de anomalías. Como muchos inventos, Takadu nació por necesidad. «Dada la grave crisis de agua en el 2010, no podíamos usarla mucho en Israel. Con un software, quisimos resolver el problema de las pérdidas de agua calculadas en un 25% en el mundo», recuerda Peleg. Y apunta: «Fuimos la primera empresa en el mundo que trajo la analítica, Cloud, Big Data y algoritmos al campo del agua para analizar datos de las empresas de aguas».

