
El festival conmocionó al pequeño poblado de apenas 3.000 habitantes en el estado de Thuringia, parte de la desaparecida República Democrática de Alemania donde actualmente se encuentran los estados alemanes con más apoyo al extremismo de derecha, que intentó sin éxito impedirlo. Una especie de contrafestival se organizó con carteles, marchas pacíficas y pequeñas fiestas populares.

«¡No dejaremos la ciudad a merced de los extremistas de derecha!», dijo un portavoz de este evento, según el diario El País. «Todos estos nazis deben estar locos, deben tener cerebros de papa», decía un cartel.
Un video tomado en el momento del concierto incluso muestra a un grupo de personas cantando «¡Sieg Heil!» y realizando el infame saludo nazi.
Hubo cerca de 1000 oficiales de la policía de Thuringia y las fuerzas de seguridad de otros estados también participaron, según destacó la cadena Deutsche Welle. Los casi 6.000 participantes, según cálculos de las autoridades, fueron confinados a una a carpa especial en un campo en las afueras de Themar.
El evento se dio mayormente en paz, con la excepción de algunos incidentes menores por insultos, violencia o consumo de alcohol y drogas. Pero la cadena MDR reportó que la policía debió intervenir en dos ocasiones para prevenir «el uso de símbolos anti constitucionales».

Como parte de un proceso de «desnazificación» encarado por las autoridades tras la Segunda Guerra Mundial, la ley alemana prohíbe la exhibición, fuera del arte, la ciencia, la enseñanza o la investigación, de símbolos que pertenecen a grupos anti constitucionales.

La legislación fue diseñada principalmente para evitar el resurgimiento de seguidores del Tercer Reich, pero no se limita a ellos: también prohíbe la exhibición de banderas del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, en inglés), entre otros.

Alemania ha visto en los últimos años un resurgimiento de agrupaciones políticas de extrema derecha y con una marcada agenda contra la inmigración que aumentan cada día su apoyo, aunque se mantienen minoritarias. Tal es el caso de Alternativa para Alemania (AfD), uno de cuyos antiguos militantes alquiló el terreno para el festival del domingo, o el movimiento Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente).
En tanto la música se ha convertido en un elemento central de propaganda entre estos grupos de extrema derecha, especialmente el heavy metal, el hip hop y el rock, pero también con algunas piezas del compositor del siglo XIX Richard Wagner,comúnmente asociado al nazismo por la admiración que le profesaba Adolf Hitler.





The only way to address and correct this inequity, at least from a North American perspective (the Chinese have huge problems of their own), is to get people living within their means. We need to become less of a no-down-payment, no-interest, no payments until kingdom come culture to one that pays according to what it can afford, best made in cash or at least nearer to my grandfather’s idea of saving up for something you dearly want and don’t get it until you have earned and saved the money.