“De infiernos y paraísos”, mucho más que una autobiografía. Por Lic. Eduardo Alberto Chernizki

La celebración de Iom Haatzmaut, el aniversario de la fundación del Estado de Israel en Eretz Israel (la tierra de Israel) incluye además de los múltiples actos festivos comunitarios que en los medios, tanto gráficos, radiales, televisivos y virtuales, al igual que en las redes sociales se efectúen notas y comentarios sobre el significado de la fecha, que incluyen los logros sociales, científicos, económicos y militares del Estado judío junto a otros de índole histórica sobre el proceso que culminó el 5 de Iyar de 5708 (14 de mayo de 1948).

Normalmente en esas notas y comentarios se destaca y se recuerda a las personalidades que desde el inicio del proyecto sionista hicieron posible que celebremos los primero 66 años del Estado de Israel.
Dentro de este contexto hemos decidido que también es necesario resaltar a los ciudadanos israelíes, verdaderos artífices de la moderna gesta del pueblo judío, para lo cual hemos de referirnos un libro autobiográfico publicado hace poco más de un año: “De infiernos y paraísos”, de Yair Dori, en el que  volcó sus vivencias como judío e israelí.

Yair Dori, popularmente conocido por haber sido quien, junto con su hermano gemelo Daniel, introdujo las telenovelas argentinas en la televisión israelí, nació en Buenos Aires, a principios de enero de 1947, y luego de una vida común para un joven judío de los años ’60 del siglo XX, que era miembro de la Jativa Mordejai Anilevich, poco después de la muerte de su padre, en 1967, decide postergar sus estudios universitarios y viajar como voluntario al Estado de Israel.

Durante su estadía en Israel vive en el kibutz Lehavot HaBashn y resuelve que el lugar en el que desea vivir es el estado judío.  Antes de concretar su alía (emigración) regresa por unos meses a Buenos Aires en febrero de 1968 y en agosto de ese año se radica en el Estado de Israel e ingresa a Tzahal (el ejército de defensa israelí) y el 30 de mayo de 1970 es herido en un combate de la Guerra de Desgaste, y cuando esperaba ser  trasladado a la retaguardia, el vehículo recové un disparo que lo incendia y queda como único sobreviviente, perdiendo su mano derecha y la visión en uno de sus ojos. Es tomado prisionero por los egipcios, quienes por un lado lo internan en un hospital en el que logran reanimarlo y curarlo de sus heridas, y por otro lo torturan durante largos interrogatorios; para finalmente intercambiarlo por un oficial egipcio prisionero de los israelíes, el 20 de junio de 1972.

Considerado un héroe militar israelí, Yair vuelve a la vida civil, se casa y comienza a trabajar, a la vez que vuelca en “El paracaidista israelí en prisión egipcia”, libro prologado por la primer ministro Golda Meir y en 1978 integra la delegación oficial israelí que acompaño a Menajen Begin a Egipto.

En “De infiernos y paraísos” Yair Dori no sólo vuelve a relatar estos hechos, sino que también se refiere a la historia de su familia afectada por la Shoá, su relación con su hermano, a los momentos vividos en la comunidad judía de la Argentina a partir de la detención de Adolf Eichmann (el caso Sirota y otros hechos antisemitas acaecidos), el fallecimiento de su padre, y a los motivos que lo llevaron a decidir que Israel era el lugar donde deseaba vivir, todo lo que le ocurrió luego de su liberación y como se convirtió en el impulsor de la difusión de la cultura latinoamericana en Israel primero, y Europa después, mediante la distribución de programas televisivos.

Si bien mantiene cierta cronología en el relato de su vida, Yair Dori, vuelve constantemente a sus experiencias traumáticas y describe con amplitud los sentimientos que le produce la guerra y todo lo que ello significa para los jóvenes, y no tanto, que integran el ejército israelí. Otro de los hechos que permanentemente están presentes son el dolor por las muertes de su padre y de su hermano gemelo Daniel y como a partir del mismo toma fuerzas para encarar nuevos proyectos; su relación con Mercedes Sosa y el impacto que produjeron las visitas de otros artistas a Israel, por ejemplo Andrea Del Boca; de su relación con diversos amigos y amigas y la decepción que le produjo la estafa que sufriera por parte de dos socios que lo llevaron casi a la quiebra y como pudo sobreponerse a ese momento.

A lo largo de más de 250 páginas recorre su vida sin ocultar los momentos de tensión, de sufrimiento y alegrías, como tampoco sus fracasos y logros, a su casamiento con Susy, y el nacimiento de sus tres hijas.

En la edición 2013 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Yair Dori participó del “Día de Israel”, donde dialogó con Darío Sztanszrajber tanto sobre su vida como su autobiografía, afirmando que
“no está arrepentido de nada”, y si bien en “De infiernos y paraísos” esa frase no está expresada, surge permanentemente durante su lectura, quizás debido a que originalmente Dori pensó en titularlo “De nada me arrepiento”, a la vez que manifiesta su agradecimiento por haber podido sobrevivir, el haber formado, con su amada Susy, una familia en la que sus tres hijas ya le dieron nueve nietos.

En el prologo Bernardo Kliksberg afirma “Yair decidió integrarse a la gesta israelí, y hacerlo en el lugar más difícil, la lucha por la supervivencia de un Estado que, desde su primer día, fue amenazado con la destrucción total por las fuerzas más retrógradas del mundo árabe”, para luego – agregamos nosotros – desarrollar una fecunda vida creativa.

“De infiernos y paraísos” que ha sido publicado en Buenos Aires por la Editorial “Del Nuevo Extremo”, no es un libro sionista, por lo menos en la intención de su autor, pero su lectura nos brinda una profunda visión de lo que el Estado de Israel significa para el pueblo judío, que está claramente expuesto en la frase que pronuncia su hija Miri al regresar de Marcha por la Vida: “Papá, gracias por haber venido a Israel, por permitirme nacer acá”; y quizás el sentido último de esta obra lo exprese el propio Yair Dori en la última frase, cuando dice “La escritura es un río que me lleva más allá de los márgenes; es un delta que se abre en innumerables torrentes de tinta para apresar eternidades de todos los Yair que fui. Y si lo que expreso sirve para que alguien encuentre sentidos aplicables a su propia vida, mi vida tendrá entonces más sentido y este libro rodará a la búsqueda del lector que lo necesite”.

Licenciado Eduardo Chernizki.

Periodista.

1 COMENTARIO

  1. Lic.:
    Cada vez me gusta mas esta nueva especialidad que estás abordando y que te está saliendo muy, pero muy bien.
    Con el afecto y la estima de siempre:
    Rodolfo

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