Macri cerró su viaje con una visita a Belén

«Está en Israel, también estará en Palestina», resumió anteanoche con pragmatismo un miembro de la delegación que acompaña a Mauricio Macri en su periplo por este rincón tan pequeño como estratégico del convulsionado Medio Oriente. Es que en su cuarto y último día de gira, el jefe del gobierno porteño paseó sus ambiciones presidenciales por Jerusalén y se reunió con dirigentes judíos, pero también por esta ciudad, trascendente por dos razones: es la cuna del cristianismo y parte de los territorios administrados por la Autoridad Palestina, que ansía lograr su independencia a pesar de las ríspidas relaciones que mantiene con el Estado judío .

Tal vez como modo de equilibrar su paso por Israel, con visitas a dirigentes importantes, como el primer ministro Benjamin Netanyahu, que lo recibió anteayer, Macri llegó cerca de las once de la mañana a la antigua Iglesia de la Natividad, central para el cristianismo.

De la mano de su esposa, Juliana Awada, Macri se agachó para tocar con sus manos el sitio donde según el credo cristiano nació Jesús de Nazaret, y bajó una estrecha escalera para apreciar el espacio en el que estuvo el pesebre con el hijo de José y María, hace más de dos mil años. En el viaje, no pudo más que sorprenderse con la masa de concreto y alambres de púa, el muro construido por Israel para separar esta ciudad de las afueras de Jerusalén para prevenir atentados terroristas.

«Es una visita de estadista y, como tal, un gesto político», evaluaba otro miembro de la delegación que llegó a Belén después de un desayuno con la plana mayor de la delegación israelí del Congreso Judío Mundial.

Reunidos en el hotel King David, los miembros de la organización judía le pidieron a Macri su postura sobre el atentado contra la AMIA, las relaciones con Irán y hasta el actual conflicto de Israel con los palestinos. «Mi compromiso es encontrar a quienes perpetraron el ataque, aunque no será fácil porque pasaron veinte años», dijo Macri, en inglés y acompañado por el ministro de Desarrollo Económico porteño, Francisco Cabrera; el secretario de Relaciones Internacionales, Fulvio Pompeo; el rabino y diputado Sergio Bergman, entre otros. Sobre el memorándum, el líder de Pro reiteró la oposición de su bloque de diputados y dijo que está «en contra de todo tipo de terrorismo». Agregó que «el mundo tiene que conocer el sufrimiento de Israel». Lo escuchaban el director del CJL israelí, Sam Grudwerg; el diputado israelí Ronen Hoffman, y una sorpresa: el economista Mario Blejer.

¿Y la Argentina? Según fuentes de la organización del encuentro, el embajador argentino, Carlos García, que también asistió a la reunión, no pudo evitar una mueca cuando Macri dijo que Netanyahu no estaba «muy feliz» por el estado de la relación bilateral, sobre todo después de la firma del acuerdo con Irán.

El clima, de todos modos, fue muy cordial, y Macri se llevó en el avión que lo depositará hoy en Buenos Aires (además de un candelabro de Janucá de obsequio) un deseo de buena suerte en las elecciones de 2015. «El alcalde de Varsovia tuvo la misma reunión hace un tiempo y llegó a presidente», dijo Cabrera a modo de esperanzada coincidencia.

Fuente: La Nación

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