La judería de Hervás (Cáceres): Historia de una invención por Marciano Martín Manuel – 3° parte

3. 7. Los efectos del síndrome de Korsakoff

Con el advenimiento del turismo rural soplan vientos de mudanza en los noveladores de la historia. La martingala de la Sefarad cautiva y reinventada ha iniciado un nuevo ciclo en la Comunidad Autónoma de Extremadura. El antisemitismo histórico ha evolucionado en filojudaísmo turístico. Si en el aciago verano de 1492 los judíos extremeños optaron por el fingimiento de la conversión al cristianismo para eludir el destierro de los Reyes Católicos, en el pórtico del siglo XXI algunos avispados Ayuntamientos extremeños han optado por la reconversión del patrimonio cristiano al judaísmo turístico como espejuelo comercial. En el catálogo del patrimonio judío inventado cabe incluir la carnicería –nunca mejor dicho– de Valencia de Alcántara, consagrada como sinagoga medieval; el Museo de la Inquisición de Garganta la Olla, cuyo artífice se inspiró en un cuadro de Goya; la judería de los Barreros de Casar de Palomero; y la ermita de la Soledad de Alcántara.

En julio de 2013, la corporación municipal implantó el señuelo de la estrella davídica al rótulo de la Travesía del Moral, Amistad Judeo–Cristiana, y las calles Bodeguilla, Abajo, Cuestecilla, Rabilero, Sinagoga, Calleja de Cofrades y del Moral (véase la fotografía), judaizando el barrio labrador de Abajo.

Mientras ultimaba la ponencia, el imaginario judío, tan hiperactivo en la localidad, ha protagonizado una nueva odisea digna de crónica. La judería del Rabilero quedó finalista en el concurso «Mejor Rincón de España 2013», organizado por la Guía Repsol. En la tarde del
jueves 12 de septiembre, en las traseras de la calle del Vado, el programa vespertino de televisión Canal Extremadura hizo tres conexiones en directo con Hervás para captar votos en la región. Los militantes del judaísmo imaginario debieron pensar que el concurso turístico tenía traza de fiesta popular y tuvieron la ocurrencia de exhibir la comparsa de los dos Gigantes y su prole de Cabezudos, que desfilan por las calles en las fiestas de agosto y las patronales del Cristo de la Salud, pidiendo el voto para Hervás. Estos dos Gigantes, dicho sea de paso, esa tarde concreta de septiembre en que los políticos promocionaban la judería, estaban fuera de contexto porque representan a los Reyes Católicos. A los soberanos que expulsaron a los judíos de España en 1492. Quinientos veintidós años después, la comparsa de los Reyes Católicos, víctima del síndrome de Korsakoff, pedía el voto para la judería del Rabilero como «Mejor Rincón de España 2013» de la Guía Repsol, como se aprecia en la fotografía. En fin, todo es posible en este genuino y singular parque de atracciones turístico, en esta cultura del espectáculo judío, a la que no es ajena la Red de Judería «Caminos de Sefarad». Especialmente en estos tiempos en los que los valores de la ética profesional no tienen cabida en la historia y escasea el compromiso social de los historiadores, como ha resaltado don Esteban Mira Caballero en la Lectura inaugural de estos memorables XLII Coloquios Históricos de Extremadura.

4. RECAPITULACIÓN

Hervás tuvo una población judía formada por 45 familias aproximadamente en el siglo XV. La judería y sinagoga estaban en la calle del Rabilero, según la tradición oral. Después de la conversión de los judíos al cristianismo, el duque de Béjar dividió a la sociedad en dos partidos políticos e impuso una ordenanza discriminatoria que entorpeció la asimilación de los cristianos nuevos en la administración local en los siglos XVI y XVII. Como consecuencia de las leyes raciales, Hervás se fragmentó en dos barrios enemigos: el de Arriba, residencia de los descendientes de judíos, y el de Abajo, de los cristianos viejos. Consumada la asimilación de los cristianos nuevos en el cristianismo, sobrevino el olvido del pasado en los siglos XVIII y XIX. La intromisión por el Ayuntamiento de Hervás en la cadena de la historia en el siglo XX, por cuestiones meramente crematísticas, ha desviado el curso natural con el señuelo de una judería turística formada por más de 17 calles, señalizas con la estrella de David para embrujar al viajero de los «Caminos de Sefarad». A este proceso de falsificación de la historia se le puede definir, parafraseando a Eric Hobsbawn y Terence Ranger, como la invención de la tradición judía extremeña.

Fuente: CHDE Trujillo – Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura / Esefarad.com

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