Comienza a auto-realizarse el hipotético escenario de escalada. Por Ron Ben-Yishai

Comienza a auto-realizarse el hipotético escenario de escalada. Por Ron Ben-Yishai

Con el asesino ataque terrorista en Judea y Samaria, el lanzamiento de cohetes desde Gaza y judíos buscando venganza, la realidad de las últimas semanas se asemeja al escenario para el que las FDI se han estado preparando.

Desde que comenzó la sacudida en el mundo árabe, hace unos tres años, las FDI se han estado preparando para un escenario en el que un estallido en uno de los frentes con el que el ejército israelí lidia se extienda a otros ámbitos y, finalmente, desencadene una guerra importante en dos o tres frentes.

En esa guerra, el frente interno israelí será blanco de una gran cantidad de misiles y cohetes y se convertirá, al igual que el frente interno en Gaza y, posiblemente, en Líbano, en un principal campo de batalla.
¿Qué ha pasado en las últimas semanas, y sobre todo en los últimos días, que se asemeja bastante a este escenario, al que las FDI refieren como “razonable”?

Comenzó hace 20 días con un ataque asesino de Hamas. Gaza se unió varios días después con un ritmo cada vez mayor de cohetes y fuego de proyectiles de mortero en el Negev occidental, y la Fuerza Aérea de Israel respondió. El lunes, se descubrieron los cuerpos de los tres jóvenes secuestrados y el martes fue asesinado Mohammad Abu Khdeir de Shuafat, de 16 años de edad. Aún no está claro si el asesinato fue motivado por nacionalismo o delincuencia. Los palestinos de Jerusalén no esperaron y, como era de esperar, respondieron con disturbios.

De acuerdo con el guión escrito en la Dirección de Operaciones de las FDI, sólo estamos en el comienzo de la escalada, y debemos esperar que este escenario no se cumpla completamente.

La incitación que comenzó el martes, cuando estaban siendo enterrados los adolescentes secuestrados, tiene un componente emocional e impulsivo. Los instigadores quieren dañar a los árabes, pero más que eso, quieren hacer avanzar su objetivo político que es el de expulsar a los árabes de la Gran Tierra de Israel.

La pregunta es ¿Qué debe hacerse para detener la bola de fuego que comenzó a rodar el lunes por la noche? En primer lugar, un despliegue masivo de las FDI y de las fuerzas policiales en los territorios y en las zonas de fricción en Israel.

En las zonas especialmente sensibles, como Jerusalén, por ejemplo, la policía debería establecer controles de carretera y enviar a todas las fuerzas a patrullar las calles. En Judea y Samaria, las FDI deben implementar y establecer puntos de control, incluyendo controles de carreteras y patrullas móviles y observatorios en los campos abiertos, con el fin de prevenir y crear disuasión contra más actos de violencia, tanto en el lado palestino como en el lado judío.

Debemos entender que, originalmente, la lógica bíblica de “ojo por ojo” tenía como objetivo disuadir a miembros de tribus nómadas en el desierto de violar la ley. Desde entonces, este principio ha sido implementado como justificación para la venganza.

En nuestros días tiene una nueva distorsión. Cuando uno de mi pueblo ha sido asesinado, no sólo me estoy vengando porque me han deshonrado, sino que la narrativa de víctima ahora está de mi lado y me proporciona legitimidad para llevar a cabo un acto igualmente cruel contra mi rival, porque soy la víctima, y la víctima – en otras palabras, el que lleva las de perder – tiene permitido hacer cualquier cosa.
Otra medida se está adoptando en todos los canales que configuran e influyen en la opinión pública, comenzando por las redes sociales hasta las sinagogas y mezquitas. Rabinos e imanes deben ser contratados, deben ser cerradas las páginas de Facebook que inciten a la violencia y deben se abiertas páginas de Facebook que llamen a la moderación. Las redes sociales son un poderoso medio que sin duda puede ser tan eficaz como el despliegue de fuerzas masivas en el terreno.

Las fuerzas en el terreno deben ser masivas para que no se vean obligadas a disparar en defensa propia en los momentos de peligro y no causen víctimas entre los manifestantes, judíos o palestinos. En la situación actual cada persona muerta se convierte en un material particularmente explosivo e inflamable.

Estas son las principales medidas, y no debemos olvidar a los políticos, que deben ejercitar la máxima moderación en estos días. A Hanin Zoabi, por ejemplo, la Knesset debe hacerle recordar que hay un límite, incluso a la libertad de expresión de un representante electo, y el límite es cuando la sangre de personas inocentes podría derramarse como resultado directo de tales comentarios.

Refrenar también a políticos judíos

Pero Hanin Zoabi no es el único que necesita un recordatorio. Hay bastantes políticos judíos que también deben ser refrenados. ¿Quién los refrenará? El primer ministro, por ejemplo, y hay que hacerlo rápidamente condenando también a los asesinos del joven árabe.

Otra medida es, por supuesto, la coordinación con la Autoridad Palestina y sus organismos de seguridad.

Los disturbios colocan al gabinete, que durante los últimos tres días ha estado intentando decidir sobre la respuesta adecuada para el asesinato de los tres jóvenes, en una situación particularmente difícil. De manera ilógica, el asesinato del joven árabe, los disturbios judíos y los racistas llamando a venganza en los medios de comunicación sociales, están erosionando seriamente la legitimidad internacional de la que Israel gozaba hasta hace 48 horas.
Con esta legitimidad, Israel podría haber puesto en marcha una operación en Gaza. Ahora, una operación en Gaza, después del asesinato de Mohammad Abu Khdeir, probablemente provocará un importante estallido, no sólo en Judea y Samaria, sino también en Egipto y Jordania, y tal vez incluso los libaneses estarán contentos de olvidarse de sus disputas internas por un momento y se unirán a la actividad contra Israel – actividad diplomática o, Dios no lo quiera, actividad violenta.

El Presidente Palestino, Mahmoud Abbas, ya se ha dado cuenta del potencial que contiene esta situación después del asesinato del adolescente árabe, y ya ha comenzado a preparar sus apelaciones ante la ONU por el reconocimiento. Así pues, en la situación actual, la restricción no será suficiente.

Lo que está sucediendo ahora puede muy bien ser una expresión de lo que referimos como “una tercera intifada”. Hay que aclarar, sin embargo, que esta intifada ha estado burbujeando en Judea y Samaria durante mucho tiempo, y que el asesinato de los adolescentes sólo condujo a una explosión volcánica de la revuelta popular de la que Abbas ha estado hablando durante mucho tiempo, que es, de hecho, esa tercera intifada.

(YnetNews / Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld)

Sin comentarios

Deje una respuesta