Varios de los sospechosos que estaban incriminados por la muerte del joven palestino, Muhamad Abu Khdeir confesaron el crimen y fueron trasladados a una instalación del Servicio de Seguridad General.
La información que trascendió es que uno de los sospechosos coopero con los investigadores y delató al resto de los compañeros que fueron cómplices del asesinato. Un oficial de la policía comentó que todos los sospechosos son seis hombres y no pertenecen a un grupo extremista, como se supuso en un primer momento, sino que eran una banda de jóvenes que quería vengar la muerte de los tres adolescentes israelíes.


