El movimiento terrorista Hamas ha alabado y felicitado cada uno de los diez asesinatos contra civiles israelíes en el último mes y medio. Es lógico: Hamas no puede hacer otra cosa que mantener su coherencia: es una organización millonaria, cuyo objetivo central es el exterminio de Israel. Lo que algunos creen que no resulta lógico, es lo que han dicho los líderes de Al Fatah.
Esta semana, varios jerarcas llenaron las redes de expresiones de orgullo y felicidad, felicitando a los mártires” que hicieron un baño de sangre en la sinagoga de Jerusalem. Se puede decir, y es correcto, que Mahmoud Abbas esta vez condenó el latrocinio en la sinagoga. Palabras vanas: Mahmoud Abbas en un homenaje a Arafat prometió mudar su tumba a Jerusalem.
Abbas incita. Sus jerarcas le siguen los pasos; los terroristas atacan. Su condena en inglés es solo para las agencias de noticias. Como lo ha escrito el analista político Julián Schvindlerman, Abbas “no está jugando con fuego; está actuando como un pirómano fuera de sí”.
La política piromaníaca de Abbas es clara: cuando llama “mártir” al conductor del automóvil que atropelló y mató civiles israelíes, está mostrando cuál es su visión política. El repudio al ataque a la sinagoga, sin mencionar a los atacantes, le deja el margen para considerar “mártires” a los asesinos cuando el momento político le sea propicio. Parece probable que Israel reaccione, porque un estado democrático no puede quedar impávido mientras sus ciudadanos son víctimas de agresiones criminales. Y entonces volverán los discursos sobre proporciones y desproporciones, (que hay quienes desean soslayar) y que fue la discursiva de hace apenas tres meses. Nosotros no creemos que la guerra en Gaza fue un “episodio”, ni que las acciones y reacciones brutales de muchos gobernantes de Europa y América Latina hayan sido expresiones para abandonar en una suerte de “mal recuerdo”.
Israel fue acusado con saña y el antisemitismo se desató por doquier. ¿Qué ha pasado desde entonces como para que hoy “nos olvidemos” de los dichos y los hechos? Nada nos indica que expresiones tales como “Gaza es un campo de concentración” o la declaración de cuatro países del Mercosur con excepción de Paraguay, hoy sea letra muerta.
Es un pensamiento ideológico, reiterado, firmado, y registrado. Es muy loable que algunos de esos países se horroricen hoy por la matanza de hace 3 días en Jerusalem.
Bienvenidos a la realidad. Pero si en sus declaraciones olvidan señalar que Hamas es un movimiento terrorista, ¿contra quién es la condena?. Cuidado con perder la memoria. No hemos recordado hace diez días La Noche de los Cristales por hacer ejercicio, lo hicimos por lo que fue y para decir claramente qué pensamos y sentimos respecto de los que hoy desean reproducirla y multiplicarla. Hay serias probabilidades que existan más atentados. Es un hecho, lamentablemente. Será el momento entonces cuando podremos comprobar otra vez la importancia de la memoria, y por qué cuando la lucha es contra el terrorismo no hay lugar posible para medias tintas.
Por Eduardo Kohn – Ecos, El País


