Un testimonio en primera persona de parte del Dr. Shimon Samuels

Participar en la marcha que tuvo lugar en Paris en el día de la fecha me hizo recordar a otra. En 1990, un cuerpo que había sido enterrado recientemente en el cementerio judío de Carpentras fue exhumado y sostenido sobre un paraguas. El entonces presidente François Miterrand encabezó una marcha que reunió a 250.000 personas a lo largo del mismo recorrido de hoy. Lo hizo acompañado por el movimiento “SOS Racisme”, mientras los participantes enarbolaban pancartas con el mensaje “¡Negro, blanco, árabe, judío – No ataques a mi amigo!”. (“Touche pas à mon pote!”).

Pasaron los años y en tanto el antisemitismo retornó a Paris los judíos se preguntaron: “¿Dónde están nuestros amigos? ¿Dónde están los políticos, las iglesias, los educadores, los sindicatos, la prensa?”. Muchos de ellos habían tomado un camino en dirección a la solidaridad con “Palestina” y, por asociación, anti-sionista y no “amigo de los judíos”.

Los judíos franceses se sintieron cada vez más abandonados en tanto se convertían en el blanco principal del islam yihadista.

Sin embargo, como solía decir nuestro mentor, Simon Wiesenthal,”aquello que empieza contra los judíos nunca queda allí; se convierte en un flagelo para la sociedad en su conjunto”.

El ataque asesino contra el semanario satírico Charlie Hebdo, sumado al que tuvo lugar contra el supermercado kosher, y que arrojó el saldo de 17 muertos a lo largo de tres días, otorgan mayor énfasis a la máxima de Simon.

Aquí subyace una pregunta: si sólo hubiese sucedido el ataque contra el supermercado kosher, ¿hubiéramos tenido una marcha de millones de personas y más de cincuenta líderes internacionales reunidos en Paris? Seguramente no; habría una línea más en la letanía de Toulouse, Bruselas, etc.
Pero la gente salió, y el Centro Wiesenthal también, bajo un globo en el que se leía “Somos todos Charlie, policías y judíos”, en homenaje a todas las víctimas, y con la esperanza que el 11 de enero signifique un cambio radical en políticas tales como:

* Terminar con la cultura de la excusa: no todos los jóvenes alienados, frustrados o desempleados cometen atrocidades. No existe una razón de carencias socioeconómicas para masacrar periodistas. A menudo, las caricaturas de Charlie Hebdo han sido antisemitas. Los judíos hemos respondido por medio de los tribunales, no con fusiles Kalashnikov.


* Terminar con la desvinculación: Al-Qaeda, ISIS, Hamas, Hezbollah, etc. son ramas de un mismo árbol. Los países occidentales que rechacen esta comunión con Israel no lograrán jamás suprimir el terrorismo en su propio suelo.

Fotos: Dr. Shimon Samuels en la marcha del 11 de enero en Paris / Delegación del Centro Simon Wiesenthal en la marcha del 11 de enero en Paris.

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