Hallan manchas de sangre en el espejo que podrían aclarar la muerte de Nisman

Serán sometidas a un estudio que es capaz de determinar si se corresponden con un suicidio o si otra persona disparó contra el fiscal. Los expertos las consideran clave. 
Pasadas las 22.30 del domingo, luego de haber entrado al departamento con la ayuda de un cerrajero y acompañada por un custodio, Sandra Garfunkel supo que su hijo ya no respiraba.
“Ahí está muerto mi hijo”. Ella misma le indicó, más tarde, el lugar donde se encontraba el cuerpo a un reducido grupo de personas, entre ellos el secretario de Seguridad, Sergio Berni. Ya habían pasado algunos minutos de la 1 de la madrugada y la mujer parecía serena, ajena a lo que estaba sucediendo frente a sus ojos y en el exterior de las Torres Le Parc. La muerte conmovió a la Argentina y sembró oscuras dudas que ahora pueden comenzar a despejarse con el hallazgo de sangre en el espejo del baño que los expertos consideran clave.
En su interior del baño yacía el cuerpo de Alberto Nisman. Estaba boca arriba, vestido con short y remera. Además, su brazo derecho estaba estirado y el dedo índice rígido. Debajo de su nuca, estaba la pistola calibre .22 largo. La cabeza impedía la apertura de la puerta. Desde ahí, todos y cada uno de los rastros levantados en la escena son de vital importancia para el esclarecimiento de la muerte.
En el laboratorio de la policía científica, un pequeño detalle puede hacer la diferencia entre las hipótesis de suicidio, suicidio inducido o instigado y el homicidio. Por esa razón, es clave el estudio de salpicaduras de sangre halladas en el espejo del baño. En primer lugar, la fiscal Viviana Fein espera el resultado de un cotejo de ADN para confirmar si la sangre hallada pertenece al funcionario.
Por otro lado, se preguntan si es posible que, en caso de suicidio, que se produzcan ese tipo de salpicaduras, ya que no había orificio de salida en la cabeza de Nisman.
Una pericia puede despejar esa incógnita. Mediante el análisis de ese rastro se puede determinar la dirección, velocidad y trayectoria del disparo, es decir, si fue el fiscal federal el que disparó. El estudio del goteo en la escena puede esclarecer si la víctima estaba quieto (las gotas toman forma redonda) o si a la persona se movía cuando ocurrió el disparo (gotas en forma de signo de admiración).
“El arma que se utilizó es de gran letalidad porque tiene fuerza de entrada pero no de salida. Además, tiene un trayecto errático”, explican peritos con vasta experiencia en la materia. “Llama la atención la salpicadura en el espejo porque es improbable que suceda, excepto que sea producto de una sobrevida o que la bala haya tocado una arteria cuando ingresó a la cabeza, pero esta pericia puede determinar si se trata de una escena plantada o no”, opinan.

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