Marcos Grabivker: »Cuando se comienza mediante la banalización intencional de la Shoá, se llega fácilmente al negacionismo»

27 DE ENERO- DÍA INTERNACIONAL DE CONMEMORACIÓN EN MEMORIAS DE LAS VÍCTIMAS DEL HOLOCAUSTO – El juez Marcos Grabivker, juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Penal Económico y vicepresidente de la Asociación Internacional de Abogados y Juristas Judíos, dialogó en exclusiva con VIS A VIS en el marco del 70° aniversario de la liberación de Auschwitz y reflexionó acerca de lo importante de esta fecha, la necesidad de seguir construyendo una sociedad mejor y las consecuencias de la banalización y el negacionismo.

– ¿Qué le sucede cuando piensa que se van a cumplir 70 años de una de las tragedias más grandes del mundo?

Siento que es increíble que haya sucedido hace tan poco tiempo (en los términos de la historia de la humanidad), que se haya generado en una de las sociedad supuestamente más cultas y civilizadas, y que si bien se trasladó por la fuerza a otras de características similares, también haya tenido recepción en estas últimas. Siento que es la demostración que, en definitiva, no hay un ser vivo que pueda a llegar a ser más salvaje y cruel que el mismo ser humano, y esto es muy duro.

– ¿Cree que la banalización de la Shoá es uno de los peligros en estos tiempos?

Sin duda. Hoy es una especie de “recurso” o “herramienta” a la cual se echa mano con la mayor facilidad, desnaturalizándose así la singularidad de la Shoá. Cualquier desgracia es lamentable, máxime si se pierden vidas. Por esto se ha dicho que “…salvar una vida es salvar a la humanidad”. Pero las características brutalmente horrorosas de la Shoá, tanto en el diseño del plan genocida criminal como en su ejecución, y en sus consecuencias, la han tornado tristemente distinta de cualquier otra persecución llevada a cabo.

– ¿La banalización de la Shoá está íntimamente ligada con el antisemitismo?

No siempre y no necesariamente, pero esto puede llegar a suceder. Banalizarla es no conocerla o no recordarla como fue, con toda su intensidad no sólo cuantitativa sino especialmente cualitativa. Esto puede causarse adrede o sin intención. En esta diferencia podría advertirse si la banalización se relaciona con el antisemitismo, o no.

– Teniendo en cuenta que los sobrevivientes ya están grandes, y muchos de ellos están falleciendo, ¿cree que se están implementado buenos métodos de educación para mantener viva la memoria de los sobrevivientes?

Se hace más que tiempo atrás, pero dista mucho de ser lo suficiente. Puede parecer muy duro enseñar a adolescentes y jóvenes qué y cómo fue la Shoá, pero es inevitable para que, desde edad temprana, se pueda y se deba admitir cuanto horror es capaz de producir el mismo ser humano. Para evitar la repetición de errores y de horrores (que no son lo mismo, pues los segundos se cometen con intención), hay que conocer los que ya se han efectuado. También es necesario hacer mucho más, porque cuando se comienza mediante la banalización intencional, se llega fácilmente al negacionismo. Ante éste no cabe la ingenuidad: no hay negacionismo “de buena fe”.

– ¿La sociedad en su conjunto aprendió?

Sin duda que no lo suficiente. Los actos antisemitas, de distintas características y con diferentes niveles de violencia, se siguen produciendo en muchos lugares del mundo, especialmente en las sociedades que se suponen más desarrolladas y evolucionadas. La lucha contra todas las clases de discriminación debe mantenerse permanentemente, comenzando en la familia y continuando en todos los ámbitos de educación formal, informal y parasistemática. Es parte de la lucha permanente que todo ser humano de bien debe llevar adelante, para mejorarse a sí mismo y para aportar una mejoría esencial a la sociedad de la que forma parte. Y jamás debe abandonarse, sino que debe convertirse en un acto reflejo. Evolucionar en esta temática es una manera indispensable de alcanzar un mundo mejor.

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