El criminal nazi que ayudó a un presidente latino y a Pablo Escobar

Fue un feroz asesino de la Gestapo. Estuvo invulocrado en torturas y en 14 mil muertes. Sobre el final de la Guerra huyó a América Latina y cambió su identidad. Sus lazos con el narcotráfico.

Klaus Barbie consiguió una segunda vida luego de haber sido uno de los más siniestros jerarcas de la Gestapo, la policía nazi responsable de cientos de miles de muertes y padecimientos durante los años que duró la Segunda Guerra Mundial.

La segunda vida de Barbie comenzó una vez concluido el conflicto bélico en Europa. Con la ayuda de miembros de inteligencia de Occidente, el criminal nazi cambió su identidad y comenzó muy bien vinculado una nueva carrera en Bolivia. En relación con los altos mandos de ese país inició una vida que mezcló drogas, asesinatos y poder.
Al llegar a Bolivia, Barbie adoptó un nuevo nombre: Klaus Altmann. Con sus contactos logró entablar una relación fluida con los máximos representantes del narcotráfico en el país, vínculo que fue confirmado por el hijo de un viejo capo local, Roberto Suárez. Los encuentros entre ambos eran fluidos y constantes durante los tempranos años 80.
«Barbie era el vínculo entre los militares, los políticos y la mafia de la droga de Roberto Suárez», señaló Peter Mueller. Según revelan las notas escritas por el nazi, su temor era queBolivia cayera en manos comunistas, como había sucedido con Cuba años atrás. Fue por eso que recolectó el dinero del narcotráfico para sostener el mismo sistema político.
García Meza es detenido, en 1983. Sería condenado a 30 años de prisión.
Murió de cáncer a los 77 años en septiembre de 1991 en una prisión francesa. Sus memorias fueron entregadas a los directores por sus abogados, años después de su deceso. «Ésta es la faceta avergonzante de una historia de postguerra», señaló Mueller sobre la vida del ex oficial de la Gestapo.

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