Daniel Lipovetzky: «La reformulación de la Ley de Antidiscriminación es un acto de censura»

El legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el PRO y precandidato a diputado por Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires, Daniel Lipovetzky dialogó en exclusiva con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS con respecto al proyecto de ley de reformulación de la Ley de Antidiscriminación que está impulsando el bloque oficialista en el Congreso de la Nación y que ya pasó por dos comisiones. El legislador fue impulsor de la Ley contra la Discriminación en la Ciudad de Buenos Aires, y señaló que conceptualmente el proyecto es bueno, pero que hay puntos que hablan de una censura a medios de comunicación y en foros de debate.

– ¿De qué se trató la ley que impulsaste en la Legislatura con respecto a la discriminación?

– Fue un proyecto que lo hemos convertido en ley en la Ciudad de Buenos Aires sobre una ley anti-discriminación que lo que hacía es tener una ley que regule este tipo de cuestiones, y nos parecía muy importante que tenga una legislación que de alguna manera cubra las situaciones donde se produjeran este tipo de hechos para sancionar al discriminador y proteger al discriminado. En este punto el hecho más importante, además de definir la ley en sí misma, lo que hicimos fue cambiar el eje de la carga de la prueba, para que en caso que alguien haya sido discriminado el que deba probarlo sea el victimario y no la víctima. Me parece que esta es una de las claves porque hoy, hasta la ley aprobada, el que tenía que probar el hecho era la víctima y eso trae muchas dificultades para el agredido, ya que se tenía que preocupar por probar la discriminación, mientras que el victimario seguía impune. Las legislaciones tienen que ser claras para desalentar estos hechos.

– Vos que fuiste el impulsor de esta ley en la Ciudad de Buenos Aires ¿Qué opinión tenes sobre la reformulación que impulsa el Gobierno Nacional en el Congreso con respecto a las redes sociales y a los medios de comunicación? ¿es necesaria?

– La única legislación que teníamos a nivel nacional es la Ley Discriminatoria 23.592 que data de la década del ’80 y que no prevé los avances que han habido en el mundo con relación a los derechos humanos. La discriminación es uno de los derechos humanos más vulnerados, y es por eso hay que trabajar para desalentarlos. Me parece bueno que la legislación nacional se aggiorne, pero lo que vemos con cierta preocupación es que como muchas veces ha hecho el kirchnerismo mete dentro de una legislación conceptualmente positiva y buena para la sociedad conceptos que van en sentido contrario. No nos olvidemos que este proyecto de ley incluyó, por ejemplo, algún tipo de sanción para las opiniones que haya en las redes sociales y en los medios de comunicación, y ese es un error grave que tiene este proyecto.

– ¿Esto es un acto de censura?

– Sí, sin dudas. Está es una técnica que no es la primera vez que utiliza el kirchnerismo. Impulsan una ley que de fondo es buena con cuestiones que son absolutamente negativas, esconder lo malo dentro de algo realmente bueno. El objetivo de sancionar opiniones en el marco de Internet, que es el lugar más libre de expresión que tenemos hoy los ciudadanos, es claramente un acto de censura y es un error absoluto. Esperemos que no lo deje. Me parece grave que tengamos que ensuciar una ley que tiene un fin tan bueno, como es desalentar la discriminación e introducir un elemento que es negativo.

– ¿Influye que sea un año de elecciones y el Gobierno esté preocupado con lo que se dice en Internet de su gestión?

– Al Gobierno siempre le preocupó tener las opiniones a favor, por eso ha impulsado un monopolio estatal de los medios de comunicación: Fútbol Para Todos, Canal 7. Ahí uno se da cuenta que no hay lugares para las voces de la oposición. Por lo tanto, al Gobierno le encantaría que también en redes sociales haya opiniones en favor de su gestión. Eso claramente tiene rasgos de totalitarismo, sin decir que es un Gobierno totalitario porque no lo es, pero sí este tipo de situaciones son malas e incluso han llegado a una pelea con el Grupo Clarín. La Ley de Medios, que podía ser objetivamente buena, terminó transformándose en una legislación en contra de un grupo de medios de comunicación. El gobierno kirchnerista se caracteriza por ser el paladín de los derechos humanos, pero nunca había intentado reformar esta ley que es de la década del ’80. En cambio, la gestión del Gobierno de la Ciudad impulsaron esta ley contra la discriminación que es la más moderna de América Latina.

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