Ciberseguridad en Israel, un campo de batalla sin fronteras

La seguridad en el ciberespacio se ha convertido en una de las prioridades del Estado de Israel, que dedica vastos recursos y a sus mejores ingenieros e informáticos, para contener un posible ataque que nadie podrá prever cuándo se producirá ni cuáles serán sus consecuencias.

“Los retos son desconocidos. En el ciberespacio hay una amplia variedad de herramientas para cometer ataques y nuestra labor es siempre estar dos pasos por delante”, dice el mayor Orón Mincha, de la División de Telecomunicaciones del Ejército y miembro del llamado Directorio C4I.

División tecnológica y de telecomunicaciones del Ejército de Defensa de Israel, el directorio se encarga de ofrecer soluciones a todos los retos tecnológicos que afrontan las fuerzas armadas, desde la telefonía móvil hasta la protección de datos en las redes internas y externas, pasando por garantizar que las comunicaciones sigan abiertas en cualquier situación bélica o de rutina.

Con miles de ataques cibernéticos al día de parte de “activistas pro-palestinos, anarquistas y otros piratas”, Israel tomó las primeras medidas preventivas en esta singular lucha por el ciberespacio hace casi una década porque, como dice Mincha, “la ciberseguridad no es el futuro, es el presente”.

“Nosotros somos los que proveemos esa nube para que (las fuerzas militares) puedan comunicarse, que todos puedan hablar con todos y enviarse información”, explica este oficial.

En la actualidad, el Ejército de Defensa de Israel está en plena revolución tecnológica para proteger sus bases de datos y comunicaciones, en un plan que hasta 2017 redefinirá todo el aparato organizativo relacionado con la seguridad en internet.

“El dominio ciber será una comandancia regional operativa como cualquier otra bajo el mando de un general”, explica el militar al destacar que, hoy en día, todas las comunicaciones son inalámbricas y que un país no puede quedar expuesto.

El departamento del que forma parte sólo se encarga del dominio militar, ya que los aspectos civiles son dirigidos desde otro organismo dependiente de la Oficina del Primer Ministro.

“Puse el ciber como un objetivo de prioridad nacional porque es un asunto crítico para nosotros y un gran reto”, declaró en ese sentido el primer ministro, Biniamín Netanyahu, en una reunión hace unos días con su Consejo de Ministros en la que el jefe de la llamada Agencia Nacional de Ciber, Eviatar Matania, hizo un repaso a la situación.

Creado por decisión gubernamental en 2011, la Agencia está a cargo de consolidar las medidas de protección de los servidores, redes y bases de datos oficiales y privadas en Israel.

En la actualidad las amenazas de piratas espontáneos no suponen un gran peligro para los servidores y, según fuentes oficiales, el verdadero enemigo es la capacidad tecnológica de un país como Irán.

Hace unos meses, Netanyahu reveló que este país del Golfo Pérsico, en el que Israel ve a su más acérrimo enemigo por su programa nuclear, había atacado los dominios israelíes en internet durante la pasada guerra en Gaza en 2014, un hecho que altos mandos ni confirman ni desmienten.

Mincha cree que la preparación de Israel para abortar posibles ataques es “buena”, pero advierte que “uno nunca sabe de dónde provendrá el próximo” y que todo depende de “quiénes son los actores, sus infraestructuras y capacidades”.

Consultado sobre si existe algún tipo de agresión en esta lucha cibernética que eventualmente pueda constituir un casus belli y desencadenar una crisis bilateral o regional, recuerda la tecnológicamente factible situación llevada a la pequeña pantalla por la serie televisiva “Madam Secretary”.

En unos de sus capítulos, el avión presidencial estadounidense desaparece por una avería de sus sistemas de comunicación provocada por algún tipo de intrusión electrónica externa y la protagonista adopta medidas de excepción típicas de una situación de pre-guerra, a la vez que califica el suceso de “casus belli”.

Mincha cree que, en la realidad, una circunstancia de casus belli podría darse ante un evento cibernético que “afecte a la vida de un país y que pueda, o no, traducirse en la muerte de gente”.

“El ciber está cambiando la forma y apariencia que tendrá la guerra del futuro, y puede que mate o no a gente, o que lo haga a posteriori -por ejemplo si el ataque neutraliza la electricidad en un hospital- pero no hay duda que se trataría (de una agresión) que abra el camino hacia la anarquía dentro de un país”, sostiene. EFE

Fuente: Aurora

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