Claudio Avruj: «La causa AMIA es una deuda pendiente que tiene el Estado argentino con la sociedad»

A 22 AÑOS DEL ATENTADO A LA AMIA- Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación dialogó en exclusiva con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS acerca de un nuevo aniversario del ataque terrorista a la mutual en la que murieron 85 personas. Además  recordó qué estaba haciendo él aquel 18 de julio de 1994 al momento de la bomba.

 

– Pasaron 22 años sin justicia, pero con memoria…

– Es una deuda pendiente que tiene la sociedad Agentina, pero fundamentalmente que tiene el Estado argentino no solo con la comunidad judía sino con sí mismo, con el país. Obviamente que cada vez que el calendario nos marca esta fecha es una señal muy fuerte de un dolor que no termina. En primer lugar hay que llamar a reflexionar de cómo acompañamos a los familiares de las víctimas, para ellos el 18 de julio de 1994 no paso, es cada día y el próximo lunes va a ser el mismo que aquel de 1994. Segundo cómo hacer para ejercitar la memoria y realmente la memoria no sea una cuestión meramente retórica, sino que sea un punto central en la construcción cívica de Argentina. Creo que en ese sentido, la justicia es la gran deudora, y todos sabemos que la justicia no restablece las vidas. Pero el poder castigar y sentenciar a los culpables, obviamente que va a traer mayor tranquilidad y para poder avanzar. En la medida que esto siga siendo una deuda pendiente, van a pesar cada vez más las ausencias.

– Desde el ministerio, ¿cómo se acompaña a los familiares?

– El Ministerio de Justica al cuál pertenece derechos humanos tiene por un lado la secretaría que trabaja con el tema de la revisión e investigación. A su vez tiene todos los programas de las leyes reparatorias. Tanto el Ministerio de Justicia como la Secretaría de Derechos Humanos son dependencias de puertas abiertas para el diálogo. En lo personal, yo tengo un diálogo permanente con muchos de los familiares desde hace muchísimos años. Pero hoy lo que creo es que tenemos que trabajar fuertemente en que la Justicia cumpla su cometido, sin ningún tipo de presión, solo con la presión de que deben investigar. Tenemos hoy un camino mucho más despejado, hemos derogado el memorándum con Irán, estamos trabajando con la independencia de los poderes, queremos alentar desde todos lados el proyecto de ley del juicio en ausencia, y tenemos que seguir trabajando en el diálogo.

– ¿Crees que el juicio en ausencia es una herramienta válida?

– Sí totalmente; es una herramienta importante que va a ayudar a seguir dilucidando y avanzando en la justicia. Aparte yo creo que es una herramienta relevante por qué hay que escuchar la demanda de la comunidad, y las organizaciones de la comunidad judía junto a un grupo de familiares están alentándolo, sé que no hay unanimidad en este proyecto, pero por lo menos me parece interesante que se debata. Lo que no puede pasar en la causa AMIA y con ninguna otra causa es que las cosas no se debatan. De esa manera, el tema del atentado siempre va a estar vigente, y este es un ejercicio de la memoria

– ¿Qué recuerdos tenes de aquel 18 de julio de 1994?

– En aquel momento yo vivía en Panamá trabajando en la B`nai B`rtih Internacional como director ejecutivo. Recuerdo que fue lunes el día del atentado y yo llegó a la oficina, y mi secretaria de ese entonces que era una chica panameña, no sabía lo que era la AMIA. En ese momento el cable era muy malo, solamente se podía sintonizar un canal americano de Miami, y no teníamos cable en la oficina. Cuando yo llegó ella me había dejado un cartel sobre el escritorio que decía: «Llamaron de Argentina, ya voló la AMIA». Mi secretaría había entendido que la AMIA era un nombre de una familia y que yo estaba esperando una familia que estaba viajando que tenía el nombre de la mutual.

En ese momento fue un ataque de nervios muy fuerte. Intentando buscar noticias, comunicándome con el Congreso Judío Latinoamericano y con la B`nai B`rtih, recuerdo que tenía mucho dolor. 48 horas después yo estaba preparando mi viaje con una delegación panameña hacía Argentina para asistir a lo que fue la «marcha de los paraguas», y ese mismo día, otra bomba hace estallar un avión que venía de la ciudad de Colón a Panamá en el que fallecieron 15 dirigentes judíos. Así que ante ese panorama me tuve que quedar ahí y lo viví con mucha angustia y dolor estando muy conectado con mi familia y amigos.

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here