Miguel Bronfman: «Me cuesta creer que pueda profundizarse la causa AMIA»

Por Luciana Liberman

El Dr. Miguel Bronfman, un hombre que siempre prefirió mantenerse fuera de los grabadores, flashes y cámaras de televisión, fue el abogado patrocinador de la causa AMIA durante 18 años. En diciembre del 2015 decidió dar un paso al costado. Para despedirse decidió dejarle un legado a la institución y escribir el libro llamado «Causa AMIA-Informe de lo actuado desde 1994-2015». Este libro de 800 páginas muestra un resumen de la causa AMIA con fallos, resoluciones judiciales y pedidos de las instituciones durante los 22 años de investigación.

En un diálogo que mantuvo con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS, Bronfman habla acerca del libro y de las situaciones que describe en su interior. Aunque se mostró «escéptico» a que se pueda profundizar en la investigación a 22 años, espera estar equivocado.

– En el libro menciona que el expediente de la causa AMIA es un «monstruo», ¿sentís que ese «monstruo» te comió y por eso decidiste no representar más a la mutual?

– No, para nada. Deje de ser apoderado porque son muchos años al frente de una gestión que me parece que en algún momento tiene que terminar, y además estoy un poco escéptico ante las posibilidades de seguir profundizando la investigación.  A la vez, estoy cansado con las cosas que ocurrieron en los últimos años. Tengo un cansancio que es natural y me obliga a seguir involucrado, pero desde otro lugar, más distante.

– ¿Por qué está escéptico?

– Ha pasado mucho tiempo y es muy difícil continuar juntado pruebas a medida que pasa el tiempo y en un hecho así, mucho más todavía. No digo que no pueda ocurrir, pero las circunstancias me obligan a mí a ser un poco escéptico.

– Justamente menciona el pasó del tiempo y en su libro habla sobre el tema de la conexión local, algo que hasta ahora no se ha investigado mucho, ¿por qué no se profundizo en esa línea?

– Se quiso investigar durante mucho años, se investigó está línea y otras, pero lo que pasa es que siempre se llega a un punto donde se empiezan a tocar intereses que, en última instancia, mucha gente no quiere tocar. Entonces es muy difícil avanzar. Ahí te topas, y hay miles de ejemplos en las causas, con nudos muy duros de corrupción, complicidad entre policías y ladrones, corrupción pública y privada. Entonces se hace muy difícil investigar todas esas cosas, por algo que ocurrió, encima, hace ya tanto tiempo,

– En la introducción del libro hace referencia a la instrucción del exjuez Juan José Galeano argumentando que no todo lo que hizo el exjuez estuvo mal, que existe una primera parte que fue correcta. ¿La defensa de Galeano es por ser apoderado de AMIA o por una visión personal de acuerdo a su lectura de la causa?

– No, yo no defiendo al exjuez Galeano. Yo defiendo la investigación que se hizo en la causa en los primeros años así como lo defendió, si queres usar el término defender, la mismísima Corte Suprema cuando revocó la sentencia del Tribunal Oral Federal Nº 3 y dijo que buena parte de la investigación era válida y debía investigarse. Así que hay ser cuidadoso con eso. Yo no lo defiendo ni lo atacó por que no es mi rol. Yo solo defiendo la válidez de la investigación.

– ¿Qué hizo mal el exjuez Galeano?

– El pago a Carlos Telleldín evidentemente estuvo mal hecho y ese fue el principal motivo por el cual fue destituido de su cargo como juez. Eso estuvo mal hecho porque había otras herramientas para hacerlo de otro modo. Lo que yo sí sigo pensando y , quedó a la vista, es que a Telleldín se le pagó para que dijera la verdad y no para que mintiera. El contenido de sus declaraciones fue real y verdadero, cosa que él mismo dijo en el juicio oral. Pero pienso que el pago estuvo mal hecho e instrumentado.

– ¿Cómo es su relación con los distintos grupos de familiares?

– A nivel institucional no tengo relación. Sí tengo relación con distintas personas a nivel personal, después de tantos años, con algunas más cercanas y con otras más distante. Pero no tengo otro tipo de relación.

– En el libro hace una crítica a Memoria Activa sobre su doble standart en el discurso, ¿por qué se refirió a Memoria Activa y no a otras agrupaciones?

– No ataque a Memoria Activa como tal. Quise poner muy claramente comportamientos procesales en la causa. No atacó a nadie de Memoria Activa; ni a sus abogados, ni a sus integrantes ni a la agrupación. Jamás lo haría, no lo hice y no lo haría nunca por una cuestión de respeto elemental, pero sí critiqué actuaciones procesales concretas que están marcadas en las causa y lo hice a nivel personal. Por eso esa parte del libro lleva especialmente mi firma, ahí soy yo el que habla y no la AMIA.

– Lo que exhibe en el libro, ¿es una opinión de la AMIA como institución sobre la causa o es una opinión personal suya de acuerdo a los miles de fojas existentes en la causa?

– Lo que lleva mi firma es propia. En buena medida reflejará la opinión de la AMIA en tanto yo he sido abogado de la institución 18 años, pero de lo que lleva mi firma me hago cargo yo. Luego el contenido del libro, salvo alguna que otra introducción, donde puede haber, quizás, algo un poco más valorativo de mi parte, son estrictamente las resoluciones judiciales y dictámenes, resumidas.  Eso fue lo que yo intente.

– ¿Qué le sucedió cuando se enteró que la Argentina había firmado el memorándum con Irán?

– Fue terrible…no sé como decirlo. Fue muy duro para todos los que llevamos mucho tiempo trabajando en esto. Fue un golpe duro para todo el mundo, pero para los que llevabamos años trabajando en esto, más todavía. Pero de inmediato reaccionamos y entendíamos que teníamos que salir a intentar, por los medios legales, de que eso no prosperará, y lo logramos. Así que en ese punto estamos satisfechos, por lo menos.

– ¿Siente que la causa volvía a foja cero?

– Sentí que querían hacer eso. Querían deshacer todo lo que había costado tantos años hacer y construir, echando todo por la borda. Se estaba pactando con quienes aparecen por la Justicia individualizados como los autores del atentado, y  se les estaba dando una salida para que lograrán su impunidad. Que eso saliera del gobierno nacional era desolador.

– Pasó por muchos gobiernos siendo abogado de la causa, ¿en algún momento sufrió presiones?

– Para nada, las presiones propias del trabajo. Jamás ni yo ni los abogados que trabajamos juntos en la causa.

– ¿Y durante los últimos doce años del kirchnerismo?

– No, tampoco, Para nada. Solo las presiones propias del trabajo.

– En la presentación del libro hizo referencia a que le llamó la atención la poca presencia de los dirigentes comunitarios en ese momento. No es una persona que suele decir este tipo de cosas, ¿por qué lo hizo?

– Yo fui el que se ocupó de hacer el libro, pero ahí esta reflejado el trabajo de todos los abogados, que estuvieron presentes, y no es casualidad, y de todos los dirigentes. No solo los ex presidentes, sino todos los dirigentes que ocuparon distintos cargos. Ahí esta el trabajo de ellos también, me hubiera gustado, no por una cuestión personal, sino por una cuestión institucional que estuvieran allí. De hecho fue un deseo o un sentimiento mío, pero después ocurren cosas coyunturales de cada uno; se encuentra de viaje, está trabajando, y hubo muchos que no fueron por cuestiones que exceden todo comentario. Me salió decirlo así.

– Pero, ¿no fue una crítica directa?

– No, fue una expresión de deseo. La intención que yo tuve es que libro sea de todos, por eso no está mi nombre en la tapa. Se sabe que lo hice yo, pero no aparece mi nombre en la tapa y contratapa. Yo quise que fuera un libro de la AMIA y la AMIA es de todos.

– ¿Siente  que la causa es de todos o se hacen cargo algunos?

– No, yo creo que todo el mundo se interesa por eso. Algunos más otros menos. También hay cuestiones que tienen que ver con la edad de cuán de cerca vivieron esa experiencia. Pero es un tema que le interesa a todos.

– ¿Qué piensa del Juicio por Encubrimiento?

– Lo sigo por los reportes periodísticos por que no intervengo en esa causa. Me parece que hay mucha expectativa en ese juicio, que no va a ser satisfecha. Se espera que ese juicio permita esclarecer el atentado a la AMIA y eso no va a ocurrir. Lo que sí espero es que si los jueces entienden que tienen que dictar una condena, sea realmente en base a pruebas válidas, y no a un deseo de venganza, un poco trastocado de algunas partes que están en ese juicio. Espero que los jueces tengan la claridad para distitnguir las pruebas verdaderas de los deseos de venganza de algunas personas.

– ¿Quiénes tienen sed de venganza?

– Los ex policías que fueron juzgados en su momento. Algunas querellas de familiares tienen una sed de venganza contra gente que para mí se equivocan. Es gente que se habrá equivocado, pero no pusieron la bomba. Que estén ahí siendo juzgados, en muchos casos, y por algunos delitos, tampoco generalizo todo, es injusto.

– ¿Se refiere a Beraja?

– Me refiero a Rubén Beraja, sin duda. A Mullen y Barbaccia, sin duda, y a Galeano, en algunos temas, me parece que es injusto que este siendo juzgado.

– En el trayecto de los 27 años hasta ahora, ¿en algún momento tuvo la sensación de que no tenía más fuerza para continuar?

– No, nunca. Seguimos siempre, y de hecho cuando el Tribunal Oral anuló todo nosotros seguimos peleando: fuimos a la Cámara de Casación Penal y después llegamos a la Corte Suprema. En soledad, porque no nos acompañaba la fiscalía, ahí sí la fiscalía bajó los brazos. Logramos que reabra parte de la investigación, cuando fue lo del Memorándum el primer momento fue de desolación y luego en 48 horas arrancamos de vuelta para pelear contra eso. Si uno cree que ya no da más tiene que irse, y un poco eso es lo que pasa ahora, ya son muchos años; muchas peleas y hay un cansancio que esta bien reconocerlo.

– ¿Qué opinión tiene de la investigación de Nisman hasta su muerte?

– Yo creo que fue buena, lo dije mil veces, y lo vuelvo a decir con total tranquilidad por que lo charle con él. Fue muy buena en la parte internacional, no se ocupó de la parte local; ni Nisman ni el juez Canicoba Corral le ordenó que lo hiciera. Le digo que no le ordenó por que es el juez que delegó la causa en la fiscalía. Esa fue siempre mi crítica pública, no mía, sino  como abogado,  también fue la crítica de la AMIA y DAIA. Logramos que la Corte reabriera la investigación inicial y en vez de profundizarse se abandonó, ahí quizás era la última chance.

– ¿Qué futuro le ve a la investigación?

– Creo que la conexión local nadie la está investigando. Están reflotando y revisando cosas; entonces aparecen detalles que esta muy bien que sean ajustados como, por ejemplo, la identidad de la víctima número 85, por supuesto que es muy importante, pero no es una profundización en términos de la investigación del caso. Eso lo veo bastante paralizado y me cuesta pensar que pueda profundizarse. Ojalá que yo este equivocado.

– ¿Qué aprendió en estos años en la causa?

– Aprendí muchas cosas a nivel profesional y personal. Las conclusiones no son muy positivas en lo profesional en cuanto al estado en el que esta nuestro país. En cuanto al deseo verdadero y real de que el Estado se haga cargo de un tema como este. Vi mucha mezquindad, desde todo punto de vista, enterarnos que a las horas de producido el atentado, cuando la policía evacuó varios edificios a la redonda, todos los departamentos de esos edificios fueron saqueados, cuando había gente bajo los escombros, cuando estaba toda la ciudad, el país, quizás, el mundo conmovido por un atentado terrorista había gente que se metía en las casas para robar electrodomésticos y ropa. Ya a partir de ahí te das cuenta que la mezquindad, a veces, puede ser el peor obstáculo porque exhibe la falta de solidaridad, y acá no hubo mucha solidaridad.

– Y ¿en lo personal?

– En lo personal pasaron muchos años, así que creo que hubo un desarrollo profesional también. Tengo muchas canas, cuando empecé no tenía ninguna. Aprendí a pararme distinto ante ciertas situaciones. Cuando sucedió lo del memorándum yo lo pude llevar, por que había transcurrido todo ese camino, y me pude hacer cargo de esa situación. Si hubiera sido en otro momento, no hubiera podido hacerlo solo.

– Con 18 años de experiencia en la causa AMIA y con todo el horror que tuvo que ver en las miles de fojas, ¿en algún momento perdió humanidad?

–  No, para nada. Cada vez que aparece un video de los primeros momentos, veo un familiar o escuchó un sobreviviente me conmuevo hasta el límite.

– Por último, ¿cuál es su rol hoy en la AMIA?

– Hoy ya no soy más apoderado. Si es necesario intervengo como patrocinante, y continuó siendo asesor de la institución para estos temas.

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