«¿Cuándo hablaremos de los vetos a los ciudadanos israelíes?», por Sergio Pikholtz

Grupos de opositores al presidente estadounidense Donald Trump, entre ellos reconocidos miembros de la comunidad judía de ese país, han realizado manifestaciones y declaraciones referidas a las acciones de gobierno del nuevo mandatario.

Hemos visto como la marcha de las mujeres en Washington estuvo convocada y organizada principalmente por una militante feminista simpatizante de ISIS, y plagada de consignas antiisraelíes, fruto del manifiesto apoyo del presidente Trump al estado de Israel.

En este contexto, muchas de las manifestantes, portaron pancartas con la inscripción «Free Palestine», «Fuera Israel de Gaza» (sin prestar atención en que eso ya pasó) o «No a los asentamientos», mientras se cubrían la cabeza con la kefiá característica de las mujeres musulmanas, sin detenerse en el detalle que las mujeres tapadas de esa manera son el mayor exponente del sometimiento machista.

Precisamente en el país que atacaban, Israel, la mujer goza de los mismos derechos y libertades que cualquiera.

En los últimos días, otro tema ha despertado polémica, y es la decisión del gobierno estadounidense de prohibír el ingreso de viajeros de países sostenedores del terrorismo, y de refugiados sirios, hasta que la dirección de migraciones pueda establecer un sistema confiable de averiguación de antecedentes.

En USA y en Europa, se levantaron miles de voces de protesta y disgusto,  pero estos campeones mundiales en la defensa de los derechos y nunca de las obligaciones, no han manifestado palabra alguna en relación a los ciudadanos del único país que hace ya muchos años tienen prohibida la entrada a 15 naciones en el mundo.

Sí, adivinaste, hablo de los ciudadanos israelíes, que tienen vedado el acceso a Argelia, Bahréin, Bangladesh, Brunei, Djibouti, Irán, Kuwait, Líbano, Libia, Pakistán, Arabia Saudita, Somalia, Sudan, Siria y Yemen.

No estamos hablando de personas perseguidas por la justicia, ni de prófugos, ni siquiera de acusados de algún delito en proceso de juicio , hablamos de gente, de gente común y corriente con pasaporte del país judío.

En lugares como Indonesia o Irak, sólo pueden hacer tránsito en los aeropuertos, y en Malasia, Qatar o los Emiratos Arabes, sólo pueden ingresar con un permiso especial del ministerio de seguridad.

En países como Irán, Kuwait, Líbano, Libia, Arabia Saudí, Sudan, Siria y Yemen, incluso si en un pasaporte, por ejemplo uno italiano, aparece un visado de Israel, el portador tampoco se puede entrar.

Para resolver esta situación, el estado judío ya no sella los pasaportes de quienes ingresan al país, sino que entrega una estampilla identificatoria.

Este doble stándard moral no es nuevo: ver como ofensiva una determinación que afecta a un grupo humano cualquiera, en este caso los ciudadanos de algunos países donde se fomenta el terrorismo, y definír como normal o ni siquiera prestar atención a las mismas determinaciones cuando afectan al estado de Israel.

Se trata de la misma doble moral de la Unesco y la ONU, que no emiten jamás resolución alguna que hable de los homosexuales lapidados en Irán o Libia sólo por ser homosexuales, o que nada tienen para decír cuando los miles de millones de dólares que el mundo entrega cada año a Hamás en la franja de Gaza, son utilizados para inventar nuevas y sofisticadas armas e infraestructura para atacar a Israel.

Pero para castigar al judío de los países… siempre dispuestos

Los dueños del doble standard moral siguen activos, vigentes, mas miopes que nunca y para los israelíes no hay ni siquiera apoyo testimonial.

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