Dra. Marisa Braylan: «En el 2016 hubo menos denuncias, pero cualitativamente son más graves que otros años»

La directora del Centro de Estudios Sociales (CES), Dra. Marisa Braylan, quien desde hace 18 años presenta el Informe Anual de Antisemitismo en donde analizan las denuncias recibidas, dialogó en exclusiva con la Cadena Judía de Información de Vis a Vis y se refirió a los nuevos números que arrojó el informe que comprende el año 2016 que se caracterizó por una baja de las denuncias al no haber conflicto en Medio Oriente, aunque la entrevistada aseguró que algunas denuncias que se recibieron fueron muy violentas.

– El nuevo informe arrojó una baja en la cantidad de denuncias (351) en comparación con el año pasado (478), ¿esto se debe a una baja del antisemitismo o son menos actos antisemitas/discriminatorios,  pero más afectivos en el impacto social?

– En 2016 no hubo crisis en Medio Oriente de las que solemos tomar como impacto directo en el aumento del antisemitismo. Esto hace a esa variable numérica en la cuestión cuantitativa. Yo no creo que haya disminuido el antisemitismo en su presencia y en su intensidad porque haya menos, pero claramente nos dice algo. Yo lo atribuiría, fundamentalmente, con la cuestión del conflicto de Medio Oriente. Tampoco hubo ninguna novedad notoria, como sí lo hubo este año, con la causa Nisman. Es por eso que este año se mantuvieron en la variable permanente que es: simbología nazi,la emulación al régimen y el formato que cada vez va más en aumento, yo creó que en algún momento vamos a llegar al 100%; las agresiones en el mundo virtual. Nosotros registramos algunos casos, que en otros años no se dieron, de agresiones físicas a cuidadores de instituciones judías. Quizás hay menos denuncias, pero cualitativamente son más graves que otros años.

– En la presentación del informe del año pasado comentaron que estaba disminuyendo la temática de simbología nazi y este año se ve que creció bastante, en un 32%, ¿a qué se debe?

– Yo no le encuentro una explicación directa. El culto a toda esta simbología también es un fenómeno insistente en el mundo virtual…

– ¿Cree que a medida que nos alejamos del Holocausto, en términos de años, se va a propagar más la exhibición de este fenómeno?

– (Piensa) No sé si tiene que ver con la lejanía en el tiempo. Yo creo que se ha instalado una legitimación de ciertos principios y se mezcla con el fenómeno del culto o lo trival hacía determinados símbolos o grupos, algunos no saben ni quién fue Hitler ni que hizo. Hay una sobrevalorización del símbolo de la esvástica, de la forma de vestir, de lo sectario, de la reunión secreta y del enemigo. Podían haber elegido a otro grupo, pero eligieron a los nazis, que todos sabemos quiénes fueron. Esto que describí anteriormente, está en el nazi convencido, el que yo llamo de dibujito animado de museo, pero el gran peligro es que esto derrama en un montón de otras situaciones de gente que capaz no pertenece a estos, pero que de vez en cuando, cuando una persona se quiere enojar lo hace contra un judío.

– A lo largo de estos años que está en el Centro de Estudios Sociales, ¿cómo definiría la psiquis del discriminador?

– No siempre la discriminación está asociada a la ignorancia, esos son los casos más peligrosos. Los cuadros más cultos de Europa organizaron el nazismo, (Josef) Menguele se había recibido de médico en la mejor universidad europea, en el mismo claustro que se recibió (Sigmund) Freud. El análisis que tiene que hacerse es sobre la formación ética y ciudadana. Entonces, la prevención de la discriminación está en insistir en las prácticas democráticas e inclusivas, para que el saber que uno elija dominar este puesto al servicio de eso y, no, de todo lo contrario. La Argentina es un país que ha tenido muchos dramas de violaciones de derechos humanos, sin hacer con esto ninguna comparación, la posibilidad de incluir al otro, la construcción de otredades negativas, la facilidad del prejuicio y la discriminación tiene que ver con personas no necesariamente ignorantes en lo académico, pero sí en la ignorancia afectiva. Yo lo llamó una discapacidad en la empatía; el ejercicio de la sensibilidad. Si esto no se trabaja como proyecto político y no se diseñan políticas que tienen que ver con generar sensibilidad, es muy fácil que cuando alguien este muy enojado o tenga una pelea de tipo política, le salga ese «enanito facista», que tenemos todos, sacando a relucir sus partes más oscuras.

– La DAIA tiene la aplicación para denunciar actos antisemitas y en el informe que presentaron hay un 64% de las denuncias que ocurre en el espacio virtual, ¿por qué cree que todavía no es tan fuerte como herramienta de denuncia?

– No sé si la gente sabe tanto, y a veces sucede que la gente tiene «fiaca», lo digo en términos no muy académicos para que se entienda. Un mínimo trabajo implica denunciar un hecho en la aplicación: tomar la foto y mandarla. No esta incorporado como hábito, pero es una cuestión de insistir. Cuanto más personas manejen sus vidas a través de las aplicaciones, la app de la DAIA va comenzar a ser más usada. Desde que se instaló a hoy hubo un cambio, tal vez no tiene las descargas que imaginábamos, pero siempre volvemos a insistir en la difusión.

– La Ley Antidiscriminatoria no contempla el espacio virtual, ¿cree que se tiene que hacer una mejora e incluirlo o con la ley existente es suficiente?

– La ley es retocable, hay varios proyectos dando vueltas que la cuestionan. Pasaron muchos años de 1988 hasta la actualidad y , como todo, el derecho se va aggiornando a las nuevas épocas. Yo no soy muy partidaria de la generación masiva de normas que expliquen el detalle del detalle, esto es una opinión personal. Yo te diría que con la Constitución Nacional ya es suficiente porque habla de igualdad. Pero hacen falta algunas normas que bajen más a lo terrenal. No sé si hace falta agregar leyes por actos antisemitas en el espacio virtual. El problema no es el vehículo que utilizas, el problema es la discriminación. A mí me pueden insultar por mail o me escriben una carta que me la envían por correo, para mí es absolutamente lo mismo. El medio no agrava ni le cambia el contenido al tono del agravio. Es verdad, que en el espacio virtual aparecen algunos problemas que no están en lo terrenal que tienen que ver con la jurisdicción territorial, el anonimato y la libertad de expresión. Pero no sé si lo salvaría ponerlo en una norma específica. Yo soy partidaria de ir al fondo de la cuestión; todo está en la Constitución Nacional.

– Por último, este Gobierno como otros se han jactado discursivamente de que están en favor de la inclusión y de la diversidad y en contra de prácticas discriminatorias o agraviantes contra las personas. Desde tu experiencia, ¿cuánto de esto es verdad?

– Hubo una gran evolución…yo hace 22 años que trabajo la temática del antisemitismo, pero también de la discriminación en general hacía otros grupos. Pasaron a ser políticamente incorrectos un montón de comentarios y situaciones, mucho con el tema género, es verdad que existen un montón de femicidios. Pero hoy no podría aparecer (Guillermo) Francella en un programa cómico jodiendo a una mujer. Yo creo que el tema de la inclusión como discurso, más allá de que a veces es pour la galerie. Mis hijas han recibido una impronta en el colegio y en la sociedad con una naturalidad que yo no viví hace 20 años,ni que hablar cuando yo era chica. La realidad es que a la gente le cambiaron las palabras, según mi parecer. La propia DAIA fue dando un giro de inclusión y preocupación hacía otros colectivos, entendiendo que la discriminación es un problema de quién es la víctima, sino que es un problema de los discriminadores. Yo lo enseño así y algún impacto tiene en lo social. Celebro los avances que hubo en la Argentina.

*El CES depende de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).

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