Edel y Henry: una historia de amor entre dos cubanos «separados» por la Historia que se casaron en Argentina

La Ley de Ajuste  promulgada en 1966 garantizaba que todo cubano que ingresé a los Estados Unidos en forma legal podrá obtener la residencia al año y un día de poner pie en territorio Norteaméricano. En 1995, tras el éxodo masivo de balseros, el gobierno de Bill Clinton hizo un agregado a esa normativa, que se pasó a conocer como «Pies Secos, Pies Mojados», que implicaba que todo cubano interceptado en el mar («pies mojados») era devuelto a territorio a la isla, mientras que los inmigrantes que lograrán ingresar, en forma ilegal, podían permanecer en territorio americano, obtener un permiso de trabajo y ayudas iniciales. Transcurrido el año, podían solicitar la residencia permanente.

Este ley agregada por el presidente Clinton hace 22 años le permitió a Henry Alpízar Palma, un cubano que estaba de novio con Edel Reina Palacios hace 14 años, emigrar a los Estados Unidos vía México hace ya dos años. Henry siempre tuvo la idea de que su pareja pueda viajar y vivir juntos en Miami. Pero antes de dejar el poder, el ex presidente de los Estados Unidos Barack Obama puso fin a la política de «Pies secos, Pies Mojados» por la apertura de las relaciones bilaterales y comerciales con Cuba tras un largo bloqueo impuesto por el país Norteaméricano.

El sueño de vivir juntos, casarse y formar una familia se vio trunco para Edel y Henry, pero no perdieron las esperanzas. Continuaron buscando la forma legal para que finalmente puedan estar juntos. Esta historia le fue contado al presidente de Judíos Argentinos Gays (JAG), Gustavo Michanie, quien  inmediatamente se puso a trabajar para que esta pareja, no solo pueda casarse sino que también, en un futuro cercano, puedan vivir juntos y obtener una libreta de matrimonio llamada «vinculo familiar», que le permitiría a Henry poder sacar a Edel de Cuba y comenzar su vida juntos en Miami. 

En Argentina, el 21 de julio de 2010 se sancionó la Ley 26.618 que le permite a cualquier pareja que cumpla con los requisitos establecidos en el Código Civil poder contraer matrimonio independientemente de su orientación sexual o identidad de género. Nuestro país es uno de los pocos autorizados por nuestra Constitución Nacional (Artículos 14 y 20) que habilita que todos los extranjeros que se encuentren en territorio de la Nación «gozan de los derechos civiles», y por eso están habilitados a casarse. Recién en el 2012, la Ciudad de Buenos Aires a través de la resolución 99 firmada por el entonces Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri habilita que parejas gays extranjeras se casen en la ciudad, en ese momento solo lo podían hacer en Tierra del Fuego y Rosario, y luego se amplió a todo el territorio nacional.

Con todos estos beneficios, Michanie le comentó a la Cadena Judía de Información Vis a Vis cómo fue la ceremonia que se celebró el martes 24 de noviembre en el Registro Civil de Uruguay: «Todo casamiento es emotivo, para el que se casa y para los allegados, pero acá hay un plus. Cuando uno llega a esa instancia de matrimonio es que conoces muy bien a la persona y queres seguir compartiendo. En este caso en particular, no solo conoces muy bien a la persona, sino que haces lo imposible para poder estar con ella. Es difícil explicarlo con palabras, son cosas del corazón”.

Edel y Henry llegaron al registro civil los dos vestidos con un traje blanco, camisa rosa y corbata roja para dar el sí. Según el presidente de JAG, el juez que los casó, que los conoció minutos antes, se refirió a la importancia del amor y el respeto mutuo.

Por otro lado, Michanie se refirió a Edel, que es la primera vez que sale de la isla: “Edel era la primera vez que salía de Cuba. La cara de fascinación que tenía cuando caminábamos por el centro de la ciudad. Llevarlo a comer carne argentina y sorprenderse. Cosas que uno cree que son elementales para uno, tal vez para otro no lo son. Ahí te das cuenta para que están este tipo de instituciones como JAG; ¿para qué existen ustedes si está todo bien? No, no está todo bien. Seguimos trabajando por la inclusión. En JAG no tenemos fronteras. Queremos que todos seamos iguales ante la ley tengamos todas las posibilidades”. 

Por último, la máxima autoridad de JAG aseveró: «Nosotros desde JAG ponemos en palabras y acciones a aquellos que no pueden ser visibilizados”.

 

 

 

 

 

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here