Waldo Wolff: «A ver si entienden: se tienen que ir todos»

El Diputado y ex vicepresidente de la Delegación de Asociaciones Israelita Argentina (DAIA), Waldo Wolff, se expresó nuevamente sobre la crisis que está viviendo la comunidad judía argentina en general y la DAIA en particular después de lo sucedido entre Ariel Cohen Sabban y Esmeralda Mitre.

Cada uno de los referentes comunitarios se han expresado y Wolff fue uno de los mas contundentes ya que, desde el primer día, está pidiendo la renuncia de todo el consejo directivo de la institución

«No solo porque lo que ocurrió los hace responsables por acción o por omisión, sino porque hoy su salida es lo menos malo que le puede ocurrir a la institución central de la Comunidad judía Argentina, y me refiero especialmente al control de daños que cualquier persona responsable debe hacer.
¿Qué autoridad se va a querer reunir con esta DAIA? ¿Con qué respeto? ¿Qué legitimidad puede tener un comunicado de esta DAIA?
Conozco a la mayoría de quienes perduran aún en el cargo. Y no dudo de su honorabilidad. Tampoco tengo dudas de que son rehenes de un modelo estructural en el que se formaron sus mentes desde lo comunitario y que no les permite entender que lo que queda de esta Comisión Directiva y las futuras serán problemáticas si respetan el actual formato matrícial de voluntariado no calificado pensado hace 100 años porque nos hará naufragar -tarde o temprano- como estructura representativa de la Comunidad cuanto menos en la mediocridad.
Siguen un modelo que sirvió hace tiempo, no pudieron resifnificarlo ni adaptarlo a los nuevos tiempos.
En estos pocos días de sainete de público conocimiento se me han adjudicado dentro del ámbito comunitario distintas operaciones para posicionar personas de mi confianza como futuras autoridades de la DAIA. Yo no estoy detrás de nadie. Estoy por delante de mi pensamiento y siempre voy al frente sin miedo y sin pausa. Nadie que me conozca un poquito y sepa de mis valores puede dar crédito de semejante extravío. A ningún amigo mío podría recomendarle ser parte de una institución cuyo formato de representatividad y funcionamiento actúa desde hace décadas de silla eléctrica para quienes lo integran. La prueba más cabal de ello es que dos de mis más cercanos afectos que integraban la comisión anterior renunciaron hace ya un año por comprender que esto iba a terminar lamentablemente como terminó. Y contaron con mi apoyo a la hora de renunciar.
La crisis es una oportunidad. Llamen a reunión de Presidentes. Tengan un acto de grandeza. Piensen en la próxima generación y salgan de su metro cuadrado.
Sugieran una comisión interventora por 6 meses. Modifiquen los estatutos y que voten los judíos en forma directa. Todos, sin importar su linaje. Los afiliados a las afiliados. Que elijan un board que controle y vayamos al formato moderno. Debe dirigir el día a día de la institución un profesional de la política rentado y auditado por el board de electos. Debe trabajar full time en este cargo. Y debe ser el mejor, resultante de un concurso que responda a las bases fijadas por el board. Algo tan caro como representar los valores de nuestra historia no puede quedar librado a los intereses de unos pocos y mucho menos al azar.
Para despejar dudas, no soy yo esa persona. Hace rato que en dirigencia comunitaria dejé mi metro cuadrado. Am Israel Jai»
WW

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