Abre un nuevo Centro Histórico Judío en España

La ciudad de Lleida, una localidad catalana en España, inauguró el pasado jueves su barrio judío en el Centro Histórico.

Se trata del barrio medieval donde los judíos se establecieron allá por los siglos IX y X junto a la muralla de la antigua ciudad andalusí.

A diferencia de otros barrios judíos en Cataluña, conocidos como Call, el de Lleida tiene un nombre singular: Cuirassa. A decir de los expertos, el nombre viene del muro que los protegía. En catalán, “cura” es cuidado.

La Cuirassa fue de los barrios judíos más importantes de Cataluña. Los judíos de esta comunidad contribuyeron al crecimiento de la ciudad y hasta el siglo XV convivieron con las culturas musulmana y cristiana.

Numerosos objetos atestiguan la presencia de la comunidad judía antes de su decadencia y expulsión en el siglo XV. Entre los hallazgos arqueológicos, ha aparecido parte de la antigua calle Soquet, del siglo XIII, con restos de pavimento, alcantarillado y cimientos de casas, los vestigios de otra calle, de la plaza de la Judería, depósitos de un antiguo taller de pergaminos, restos del antiguo seminario y ruinas de una casa que perteneció a judíos pudientes. La casa fue incendiada por los cristianos en el pogromo de 1391 y entre los hallazgos aparecieron piezas únicas como una gran tinaja de origen andalusí, restos de ropa doblada, restos de vajilla, una espada, piezas de cerámica, un caldero de cobre y parte de una columna de piedra con tres estrellas de David grabadas.

Tras el pogromo de 1391, el barrio judío cayó en decadencia y en 1410 solo quedaban 28 familias. Después de la expulsión en 1492, apenas quedaron una docena de judíos no convertidos que se ausentaron de la ciudad esperando que se recuperara la calma.

La ciudad quiso celebrar la inauguración de este sitio histórico como una muestra de convivencia y concordia de los nuevos tiempos y participaron en ella representantes de las tres religiones. Hubo un recorrido por la zona desenterrada del barrio, que culminó en una casa de una familia de conversos bienestantes que entonces constaba de 2 plantas y salidas a 3 calles, de 350 m2 de los cuales solo se han desenterrado 150 después de 1 año de excavaciones.
Durante el recorrido, hubo tres paradas, en cada una hablaba un personaje de la época y otro de la actualidad que lo confortaba porque hoy vivíamos en concordia.

Por parte de los musulmanes, tomó la palabra, en árabe y catalán, el imán Abdelwahab Houzi, uno de los principales líderes del salafismo. En representación de la comunidad judía asistió el rabino Daniel Rosenberg, de la asociación Jabad Lubavitch de Barcelona, que pronunció una plegaria en hebreo por las víctimas de aquellas injusticias. Y representando a la comunidad cristiana, dijo unas palabras la delegada ecuménica del Obispado, Francesca Agustí.

“Este acto no ha de ser solo de memoria histórica sino de paz, encuentro, diálogo y darnos la mano”, expresó el alcalde, Félix Larrosa, por su parte.

El delegado del Gobierno de la Generalitat dijo que la Cuirassa debía ser un “nexo de unión”.

En el acto participaron también alumnos del Aula de Teatre, representando escenas de la vida de los judíos relacionadas con los vestigios arqueológicos hallados, como un taller de pergaminos, un horno de pan y una casa de conversos. Las representaciones se hicieron en catalán y hebreo.

Como colofón al acto, amenizó la velada un grupo con música sefardí. “La recuperación del Call contribuirá a la dinamización económica y turística del Centro Histórico y será un nuevo espacio de encuentro y ocio de la ciudadanía”, agregó el alcalde.

El Centro Histórico de la Cuirassa con sus restos arqueológicos consiste en 6000 m2 articulados mediante un sistema de terrazas y pasarelas que permiten salvar un desnivel de catorce metros y observar los restos arqueológicos.

El proyecto contó con un presupuesto de más de 1 millón de euros, la mitad de los cuales fueron asignados como subvención de la Generalitat, y recibió el nombre de “Concordia, la ciudad de las tres culturas”.

Lleida es el lugar de residencia de esta corresponsal, que tuvo el honor de ser invitada a participar en los actos de inauguración leyendo unos párrafos en hebreo que aluden a la “concordia”, tomados de personajes de la historia baluartes de la paz.

Como dijo el sabio Baruj Spinoza, “Paz no es ausencia de guerra, la paz es una virtud, un estado mental, una propensión a la bondad, la confianza, la justicia”.

¿Qué paz estamos buscando? Estoy hablando de una paz real, una especie de paz que vuelve a la vida en una Tierra donde vale la pena vivir, del tipo que permite a las personas y las naciones crecer, tener esperanza y construir una vida mejor para sus hijos. (En palabras del presidente Kennedy).

Cuando se alcanza el verdadero conocimiento, entonces la voluntad se hace sincera; cuando la voluntad es sincera, entonces se corrige el corazón; cuando se corrige el corazón, entonces se cultiva la vida personal; cuando se cultiva la vida personal, entonces se regula la vida familiar; cuando se regula la vida familiar, entonces la vida nacional tiene orden; y cuando la vida nacional tiene orden, entonces hay paz en este mundo. Desde el emperador hasta los hombres comunes, todos deben considerar el cultivo de la vida personal como raíz o fundamento. (Confucio, en La gran sabiduría)

 

Vía Enlace Judío

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