Presidente de Israel Reuven Rivlin a 23 años del asesinato de Rabin: «Esta generación nunca olvidará ni perdonará»

El presidente de Israel Reuven Rivlin encendió este domingo la vela conmemorativa “Ner Yitzhak” (Vela de Yitzhak) en la ceremonia oficial por el 23 aniversario del asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin que se celebró en la Residencia del Presidente.

“En los 23 años que han transcurrido desde el asesinato, hemos pasado por momentos difíciles, guerras e iniciativas políticas controversiales. Cada vez, y a pesar de la polarización de ideas, hemos evitado momentos terribles como este”.

“¿Hemos sanado? No estoy seguro. No lo sé. Es posible que nuestra generación – la generación que conoció a Yitzhak, la generación que lo siguió en la batalla como comandante del Palmaj, como comandante del sector de Jerusalén y la Brigada Harel en la Guerra de Independencia, la generación que lo conoció como comandante de las FDI en la Guerra de los Seis Días y escuchó su discurso desde la cima de Har Hatzofim en Jerusalén, la generación que vio al primer sabra como primer ministro en su primer cargo, la generación que vio la “rotación” de su segundo gobierno – nuestra generación, que vio cómo un asesino cobarde y criminal le disparó por la espalda, nunca sanará.

“Esa generación nunca olvidará, y nunca perdonará. Seguramente no se perdonará. Y nosotros, somos esa generación. La generación en la que ocurrió el asesinato. La generación que vio las imágenes, la generación que escuchó las voces, la generación que no leyó la escritura en la pared. Pero, la verdad es que el desafío no es nuestra generación, sino aquellos que nos siguen.

“Día tras día, la generación que no conoció a Yizhak crece. La generación que no vio la oscura pendiente resbaladiza de la incitación y el odio. Los niños y jóvenes que han crecido y han nacido e inmigrado en los últimos veinte o treinta años, los líderes del mañana no conocieron a Yitzhak. Tampoco conocieron el asesinato”.

“Y la verdad es que algo que no está funcionando. Porque cada año pronunciamos discursos y participamos en ceremonias,pero vemos la erosión del asesinato y su significado en el discurso público israelí. Todavía estamos luchando para pasar la vela de Yitzhak, la antorcha de la memoria de esa terrible noche. Temo que las ceremonias y los discursos no ayudarán mientras no logremos acordar entre nosotros qué es lo que queremos recordar”.

“El asesinato de Rabin nos divide en tribus y campos. 23 años después del asesinato, me parece que no hay más alternativa que decir: cada uno de nosotros puede recordar a Yitzhak Rabin el hombre y el líder a su manera, pero debemos estar de acuerdo en que queremos recordar el asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin juntos”.

 

“Y ese acuerdo debe expresarse en verdaderas acciones en las escuelas de las cuatro corrientes de la educación, en los movimientos juveniles, en las instituciones nacionales y las ceremonias. El día conmemorativo por el asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin puede ser el único día en el calendario israelí que lo comparten todas las tribus de Israel. Tenemos la oportunidad y el deber de encender la vela de Yitzhak en este día, la luz del primer ministro asesinado, en todas las casas de Israel”.

Posteriormente, Jonathan Ben-Artzi, nieto de Rabin, criticó al primer ministro Benjamín Netanyahu por dividir el país, argumentando que llevaría a la destrucción de Israel.

Jonathan Ben-Artzi, nieto de Yitzhak Rabin, 12 de octubre de 2013, a 18 años del asesinato del primer ministro (Foto: Roni Schutzer / FLASH90)
“Un liderazgo que fomenta la división y los ataques violentos a otras opiniones. Aquel que incita contra cualquiera que piensa diferente y lo tacha de amargo o izquierdista, conducirá a la destrucción del próximo templo”, exclamó Ben-Artzi.

Ben Artzi mencionó también el incidente de la semana pasada en el que Netanyahu arremetió contra una mujer que había interrumpido su discurso para protestar por el cierre de una sala de emergencias en el norte de Israel. El primer ministro dijo a la mujer que “aburría”.

“Los ciudadanos del Estado tienen derecho a un liderazgo que se preocupe por sus necesidades y no se aburra de ellos ni de sus requisitos”, dijo. “Un liderazgo que se burla y desprecia a las personas en desventaja es la fuente de ese mal, y profundizará la ruptura, la división y el conflicto interno”.

Ben-Artzi pidió limitar el mandato de primero ministro.

“La democracia no es una monarquía”, dijo. “Es necesario e importante limitar el mandato de primer ministro para evitar que nuestros líderes se conviertan en reyes separados del pueblo”.

Con información de Jewish Press / The Times of Israel/ EnlaceJudíoMéxico

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