“A Mi Refugio lo eligió nuestra hija, y no se equivocó”

A través del programa «Sumate», que permite el ingreso sin cargo a Mi Refugio, Marisa Gordon lleva a su pequeña hija a los grupitos de este country, donde asegura que su nena se siente “super-feliz”.

Por medio de la prensa comunitaria, la Dra. Marisa Gordon, Office Manager de la Oficina de Desarrollo de JLA, se enteró a comienzos del año pasado de “Sumate”, el programa de Mi Refugio que posibilita que todas las familias que concurren a alguna institución comunitaria puedan ingresar sin cargo durante tres meses a este country, ubicado en la localidad de Canning a sólo media hora de la Capital.

Según cuenta Marisa, “Junto a mi marido estábamos buscando una actividad recreativa para nuestra hija, que por ese entonces tenía tres años, pero en un marco comunitario ya que ella no va a un jardín de la red”. Así, luego de enterarse del programa «Sumate», Marisa ingresó a la página de Facebook del country Mi Refugio, donde, según cuenta, “nos dimos cuenta de que eso era lo que estábamos buscando: algo recreativo y deportivo, pero también dentro de un marco judío, donde nuestra hija pudiera vivenciar las festividades como Rosh Hashaná, Sucot o Pesaj, entre otras. Mi Refugio en ese sentido es uno de los pocos countries de la zona que aún conservan su identidad judía”.

De esta forma, pocos días después del contacto telefónico fueron recibidos por el director ejecutivo Gustavo Korovsky y uno de los countristas, Eitán Grynwald, quienes, según cuenta Marisa «nos recibieron muy cálidamente, nos explicaron acerca del proyecto ‘Sumate’, contestaron todas nuestras inquietudes y nos llevaron a conocer el country. Allí pudimos apreciar que hay muchos matrimonios jóvenes de treinta y cuarenta y pico, y gran cantidad de chicos. Pero lo más anecdótico, fue que durante la recorrida, cuando pasábamos por el edificio del jardín, nuestra hija vio a los chicos jugando y su cara brilló de alegría, con lo que salió corriendo para allí. Entonces, una de las coordinadoras se acercó para preguntarle su nombre y su edad, y la invitó a participar del grupo «Los Rockeros». Ella fue directo, sin necesidad de introducción ni de período de adaptación, y se quedó hasta el final de la actividad. A la semana siguiente quiso volver y así sucesivamente, hasta el día de hoy. Por eso decimos que a este lugar no lo elegimos nosotros, lo eligió nuestra hija, y no se equivocó».

Marisa resalta especialmente que los grupitos tienen una estructura similar a un jardín de niños, pero de educación no formal, pues, señala que hay coordinadores, madrijim, profesores especiales, y está todo perfectamente planificado, desde las actividades a realizar hasta los tiempos de juego, de merienda, de descanso y de aseo. En este sentido, especifica que «Está todo muy armado y pensado, aprenden un montón a la vez que se divierten con sus pares. De hecho ella lo ve como su segundo jardín, al punto que en su escuela dijo que iba a otro jardín, y las “seños” no entendían de qué se trataba… pero la verdad es que ella lo siente así, es su jardín de los fines de semana, donde ella también va feliz. Y la verdad es que tiene razón, ya que hay mucho contenido, muchas actividades y muy variadas. Un día visitan la granja y le dan de comer a los animalitos y otro día las nenas tienen rikudim, que les encanta». Incluso, Marisa cuenta entre risas que su hija «siempre nos cuenta muy seriamente todo lo que hace, porque ella lo vivencia con mucho compromiso y felicidad. Verdaderamente se siente parte de «Los Rockeros», un nombre que les queda como definitivo hasta su adolescencia, y que juega como una identidad grupal”.

Pero, nuevamente, Marisa destaca que «todo se hace desde una mirada comunitaria. Desconozco si todos los madrijim están formados en Mi Refugio, pero lo cierto es que son profesionales comunitarios de verdad, comprometidos y responsables. Mi hija no va a un shule, así que si dice Shaná Tová, es claro que lo aprendió en Mi Refugio», y describe además la infraestructura destinada a los chicos, pues, comenta, «Más allá de todo el verde que el country puede ofrecer, tienen un gran espacio propio, con una salita para cada edad y una cancha cubierta, por lo que los días de lluvia o frío también tienen donde disfrutar. Pero lo fundamental es que se prioriza el cuidado de los chicos en todo momento, cuando las actividades son al aire libre buscan el horario más adecuado, ya sea en verano o en invierno. Siempre toman todos los recaudos: abrigos, gorros, protector solar y contra los mosquitos. Uno deja a sus hijos muy tranquilo también en ese aspecto».

Asimismo, Marisa menciona que «la zona de Canning es además de muy fácil acceso, nosotros llegamos muy rápido desde Capital, y podemos disfrutar en las cercanías del country de toda la infraestructura y los servicios que hay en esta localidad, como el shopping, el cine, el teatro, el mercado y demás opciones”, aunque resalta que “Por sobre todo estamos muy agradecidos por cómo recibieron a nuestra familia en el programa ‘Sumate’ de Mi Refugio, nuestra hija es muy feliz, y a nosotros nos invitan permanentemente a participar de las variadas propuestas que se realizan en el country».

Para chicos y adolescentes

El country Mi Refugio cuenta con una amplia variedad de propuestas especialmente diseñadas para hijos desde 18 meses hasta 17 años. “Shorashim” es el grupo integrado por chicos de 18 meses a 5 años, “Jalomi” de 6 a 9, “Atid” de 10 a 12, “Ramah” de 13 a 15, y luego la Escuela de Madrijim, propuesta por excelencia de Mi Refugio para adolescentes de 16 y 17 años. También, se encuentran las actividades de los grupos de Juventud, que se desarrollan durante todas las tardes de los sábados y algunas de sus noches hasta las 23 horas en el caso de “Atid” y los adolescentes, junto a diversos talleres culturales y artísticos los días domingos, que se combinan con la práctica del deporte bajo distintas categorías etarias, desde los cuatro años en fútbol para chicos y en hockey para las chicas. Para llevar adelante estas propuestas, Mi Refugio cuenta con un staff de 25 profesionales entre los cuales se encuentran profesores de educación física, maestras jardineras, psicólogos, y 24 madrijim egresados de la Escuela de Mi Refugio.

Quienes al igual que Marisa desean que sus hijos se integren a las actividades del country Mi Refugio, o bien conocer otros aspectos del programa gratuito “Sumate”, pueden comunicarse con Gustavo o Eitán al 4295-8550 Int. 2 o bien enviar un mail a [email protected]

1 COMENTARIO

  1. ¿Y esto es una noticia comunitaria? Ya perdieron todo rumbo, ustedes. Cada día se acercan más a la moral de los que erigieron el becerro en el Sianí, contra el mandato de Moshé. Son patéticos y corruptos.

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