Mario Tannenbaum: «No nos consideramos cómplices de lo que pasó con el anterior presidente»

 El secretario general de la DAIA, Mario Tannenbaum, habló en exclusiva con Vis á Vis por Radio el Mundo – AM 1070 previo a las elecciones del 26 de noviembre y se refirió a la gestión de la última cadencia de la institución, que en los últimos seis meses estuvo presidida por Alberto Indij, tras la renuncia de Ariel Cohen Sabban, y cómo ve a la institución de cara a lo que viene.
Tannenbaum afirmó: «Te voy a ser muy honesto. La cadencia de la actual DAIA pasa por las dos cosas: por los tres años de gestión y por el ruido que hizo la renuncia de Cohen Sabban. No podemos desconocer bajo ningún punto de vista el episodio disruptivo que generó las acciones de Ariel Cohen Sabban, pero creo también con toda honestidad que, tanto en el periodo que él ejerció la presidencia como en el posterior, hay muchos elementos positivos para destacar. Voy a hacer una pequeña referencia a un problema adicional que se generó en la propia Secretaría General: aparecí en la conducción de la DAIA con el cargo de Prosecretario 1º y en esa primera etapa obviamente el cuarteto estaba formado por otro Secretario General (Santiago Kaplun), y toda la gestión se enmarcaba en un verticalismo que para mí tuvo aspectos muy negativos y que además no permitieron que a la Secretaría General cumpliera su función tal como debía. Al poco tiempo, el Secretario General, por razones personales o de trabajo, nunca me quedó demasiado claro, renunció. Se conformó una nueva Secretaría, no sé si mejor o peor que la anterior, pero nueva en cuanto al concepto, porque ese concepto creo habérselo impreso yo desde mi visión de conducción de un área».
Y continuó: «Incorporamos gente nueva, horizontalizamos la gestión, dimos más participación a los compañeros y más independencia. Con las diferencias lógicas, provenimos de distintos sectores con visiones a veces contrapuestas pero siempre trabajando con respeto y con participación. Después de la renuncia de Ariel Cohen Sabban y todos sus miembros luego del episodio ya por todos conocido, se volvió a generar un vació porque León Cohen Bello, en una acción de lealtad partidaria, renunció al cargo de Prosecretario 1º. La DAIA tuvo sus vaivenes pero la Secretaría General tuvo algunos adicionales. Lo que rescato es que desde la gestión del Vicepresidente 1º, Dr Alberto Indij, a cargo de la presidencia, dimos un giro de 180º al mecanismo de conducción».
Tras seis meses de gestión darán un paso al costado. ¿El motivo? «Vamos a verlo desde dos ópticas: primero compartí con Alberto (Indij) la visión de que el recambio dirigencial no es solamente una cuestión de tiempo o vigencia dentro de la esfera comunitaria sino también el sentimiento de que no nos consideramos cómplices de lo que pasó con el anterior presidente. Sí somos parte y responsables de muchas cosas que pasaron. Nuestro deber está cumplido en reposicionar a la DAIA fuertemente. Tras haberle hecho pasar una tormenta de características pocas veces vista y hecha esta tarea, creemos que es momento de que otros dirigentes y si es posible más jóvenes tomen nuestro cargo. Te aclaro lo de cómplices, que lo amplío claramente: es la acusación de aquellos que pretendían en una Asamblea que coincidió y no estaba llamada a tal efecto con el episodio. Vinieron con un fuerte reclamo de hacernos cargo de todo lo que había sucedido y pretender que dejáramos en forma masiva la conducción de la DAIA. La situación la recuerdo perfectamente porque tuve a cargo la conducción de esa Asamblea Ordinaria y hubo que plantarse firmemente para desmentir esto terminantemente, lo de la complicidad. Al contrario, batallamos en esos pocos días desde que se desarrolló la crisis hasta que finalizó con mucha fuerza y mucho esfuerzo. No consideramos apropiado lo que hasta tenía un tufillo a golpe. Daba toda la sensación de que venían a llevarse puesta la DAIA sin un razonamiento lógico y una planificación pensada más para tomar la oportunidad y generar una crisis».
Por otra parte, el Secretario General aseveró: «Sería muy vanidoso que uno diga lo que se pretendió o que las expectativas que uno tenía se cumplieron en forma completa. Uno siempre pretende más de lo que logra, pero si te puedo decir en primer aspecto, en mi caso particular, que hice mi trabajo con toda la intensidad y honestidad de forma intelectual que tengo y nunca buscando segundas intenciones o apetencias personales. Por eso me resultó fácil dar un paso al costado. No tengo ambición de figuración. En segundo caso, la gestión tuvo una característica interesante, que fue la apertura del campo político de la Argentina. ¿Qué quiero decir con esto? La Argentina viene de muchos años de una crisis dirigencial general, la sociedad dividida sin un rumbo común. Pretender que la comunidad judía actúe en forma distinta sería ingenuo. Somos parte de esta sociedad y responsable de lo que le pasa. Pero tomamos una premisa básica que para nosotros todos los factores políticos en juego son importantes y con todos se debe mantener diálogo. Reivindicando cuando es necesario, sea de sectores como el oficialismo, sea de sectores de la oposición y dando nuestro consentimiento cuando las acciones son correctas. Siempre en pos de tratar de eliminar esta terrible grieta que tiene hoy la Argentina. No es una palabra casual. Es realmente una grieta que tiene aspectos de orden social, cultural, una profunda desigualdad entre los argentinos que sino la resolvemos ser va a estar agravando con el tiempo».
  • ¿Cual es su opinión sabiendo que hay dos sectores que compiten para conducir la DAIA?
  • «Son dos candidatos (Jorge Knoblovits y Leonardo Jmelnitzky) a quienes respeto, aunque los conozco poco. No es cuestión de hacer juicios de valor individuales sino qué ideas representan. Yo le presté atención al reportaje que le hicieron al Rabino Alejandro Avruj y me pareció muy interesante. Pero te tengo que ser sincero, Avruj repite conceptos que la comunidad viene discutiendo hace muchos años y no encuentra forma de resolverlo. La problemática que dijo el Rabino Alejandro Avruj siempre estuvo y aún no pudo resolverse. Nunca hubo una visión de resolverse un conjunto de la representatividad de la Comunidad Judía Argentina. Hubo muchos intentos por hacerlo en general, y algunos aspectos que yo llamaría personalistas, de ego, de poca generosidad, son los responsables de que hoy le repitan historias desde hace mucho tiempo. Pero no puedo desconocer que la representatividad de la comunidad tiene que estar en manos de aquellos que tengan la visión de comprender a la mayor cantidad de judíos, sean del sector que sean. No somos una comunidad unida. Tenemos visiones muy distintas y al que resulte presidente le va a costar sumamente difícil poder compatibilizarlas. Obviamente, una visión sesgada que solo contemple preceptos o conceptos que provengan de uno de los sectores que la componen, en este caso podría ser la Ortodoxia Religiosa, no le va a resultar sencillo poder tener esa amplitud de visión que permita el cambio que la comunidad requiere, exige, necesita. No podemos seguir con este modelo comunitario que nos lleva directamente al fracaso».
Luego, manifestó que «las propias instituciones se encargan de alimentar la confusión. No han entendido que esta no es la manera de conducir a la comunidad judía y nunca han tenido la capacidad y el desprendimiento de decir el rol específico que le compete a cada uno. No hay una competencia de figuración, de estar en los medios, que es importante, y parte del juego democrático y del conocimiento, aunque eso no es lo más importante».

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