La transformación de Giorgio Cantarini, el niño de «La vida es Bella»

El niño de ‘La vida es bella’, el inolvidable hijo en la ficción de Roberto Benigni pasó 10 años lejos de los cines, pensando en el fútbol y viviendo entre gallinas. Hasta que un trabajo de clase de Griego lo reconcilió con el oficio

Cuando Giorgio Cantarini tenía cinco años impresionó a millones de personas con su actuación en la película «La vida es bella». Y eso que era su primera aparición frente a las cámaras.

La vida es bella es una película de 1997, escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni. Benigni interpreta a Guido Orefice, un judío italiano dueño de una librería, que debe emplear su fértil imaginación para proteger a su pequeño hijo de los horrores de un campo de concentración nazi. La historia está parcialmente basada en la experiencia real de Rubino Romeo Salmoni, uno de los pocos judíos que pudo sobrevivir al Holocausto Nazi.

Por algo Roberto Begnini lo eligió. Esa película encandiló al público de todo el planeta al punto de que ganó tres premios Óscar. Eso fue en 1997.

Tres años más tarde el niño estuvo en la película «Gladiador» intepretando al hijo de Russel Crowe. Ahora Giorgio tiene 28 años.  Aún mantiene algo de aquella expresión que le dio tanta fama cuando era solo un niño.

Desde entonces Cantarini no ha vuelto a tener un papel estelar en el cine. En todo caso, eso no le ha motivado a apartarse de la actuación. Es más, sigue haciéndolo de una forma tan noble y pura que enamora: con el teatro.

También ha hecho cortometrajes y películas independientes, claro. En 2001 apareció en el film de televisión estadounidense «En el amor y en la guerra» y en 2005 estuvo compitiendo en la versión italiana de «Bailando con las estrellas».

Hasta los 18, quiso ser futbolista. . Después del instituto, siguiendo el consejo de Benigni,  intentó entrar en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma. Ingresó y consiguió el diploma en el 2014. El cine era, su pasión, pero sólo como espectador. En el último año de instituto, le pidieron, para la asignatura de Griego, una representación libre. Decidió rodar un corto. Fue su único 10 en Griego y le hizo pensar que el cine era un entorno en el que me sentía bien.Uno imagina que el niño de ‘La vida es bella’ crece, se diploma como actor y lo llaman de todas partes. No ha sido exactamente así. En los casting, los directores lo conocían, pero se habían quedado con su imagen de niño.

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